E
esto lo vamos a entender mucho
mejor tras asimilar las dos ideas
fundamentales que nos ayudan a
valorar si el sacrificio es bueno o no
lo es:
1) La posibilidad de seguir
presionando el caballo clavado con
otras piezas.
2) La posibilidad de llegar con
nuestras piezas mayores a las
columnas «g» y «h» para atacar al
rey enemigo.
P
rincipalmente
estas
dos
cuestiones son las que hacen
que el sacrificio se pueda realizar
con éxito. Si nos estamos
planteando realizar un sacrificio de
este tipo y no vemos clara ninguna
de las posibilidades descritas es
bastante posible que no debamos
realizarlo. La buena noticia es que,
en muchos casos, podemos retirar
nuestro alfil sin realizar sacrificio
alguno y más tarde, aprovechar las
debilidades que nuestro rival ha
creado en su enroque —
normalmente mediante la ruptura
temática en h4.
P
ero volvamos a la partida para
plantearnos si alguna de estas
dos condiciones se cumple. Topalov
acaba de jugar g5.
XIIIIIIIIY
9rvl-wq-trk+0
9+p+-+p+-0
9p+n+lsn-zp0
9+-zPpzp-zp-0
9-zP-+-+-vL0
9zP-sN-zPN+-0
9-+-+LzPPzP0
9+-tRQ+RmK-0
xiiiiiiiiy
G
elfand piensa las posibles
consecuencias del sacrificio. Y
sin duda se plantea las dos
cuestiones fundamentales. ¿Podrá
seguir presionando el caballo de f6
tras la secuencia 16.¤xg5 hxg5
17.¥xg5? ¿Podrá crear amenazas a
través de las columnas «g» y «h»?
Por supuesto que una vez que
responda a estas dos preguntas
tratará de apoyarse del cálculo, pero
antes de eso debe valorar las
posibles maniobras que sirvan para
esos dos objetivos y, de ese modo,
una vez que estén claras, podrá
tratar de integrarlas en las
diferentes variantes que tenga que
calcular. Finalmente la mano de
Gelfand se acercó a su caballo y
realizó la entrega. Tras 16.¤xg5
hxg5 17.¥xg5 las negras jugaron
17...¢g7, una jugada habitual en
estos casos, para defender el caballo
y tratar de desclavar cuanto antes,
quitando la dama de d8.
XIIIIIIIIY
9rvl-wq-tr-+0
9+p+-+pmk-0
9p+n+lsn-+0
9+-zPpzp-vL-0
9-zP-+-+-+0
9zP-sN-zP-+-0
9-+-+LzPPzP0
9+-tRQ+RmK-0
xiiiiiiiiy
T
odo sigue los pasos normales,
que seguro Gelfand había
imaginado. Sin embargo no se ve
claro un camino para seguir
presionando el caballo de f6.
Tampoco, en realidad, para usar las
columnas «g» y «h» con las piezas
mayores y atacar de ese modo al rey
enemigo. Es cierto que el alfil de b8
no puede venir en ayuda del caballo
clavado —este es un detalle
fundamental en estos casos—, pero
si no podemos seguir presionándolo
las negras retirarán su dama de
d8 y podrán quitar el caballo,
organizándose rápidamente en la
defensa. Entonces, ¿qué ha pensado
Gelfand? 18.f4!! Una fuerte jugada
apoyada en las dos condiciones que
hemos descrito. Por un lado el peón
avanza, amenazando expulsar al alfil
de e6, lo que permitiría al caballo
de c3 capturar en d5 y sumarse a
14
la presión del caballo de f6. Por otra
parte, el avance del peón «f» nos
permite pensar en un paso de la
torre al ataque a través de la tercera
fila. 18...exf4 19.exf4
XIIIIIIIIY
9rvl-wq-tr-+0
9+p+-+pmk-0
9p+n+lsn-+0
9+-zPp+-vL-0
9-zP-+-zP-+0
9zP-sN-+-+-0
9-+-+L+PzP0
9+-tRQ+RmK-0
xiiiiiiiiy
19...d4 En caso de 19...¤e7, para
impedir el avance del peón f, las
blancas ya podrían pensar en jugar
20.¦f3 (aplicando la segunda de las
condiciones expuestas) aunque
también obtendrían una posición
bastante buena tras 20.¥f3 o incluso
20.¥d3. Por otro lado, si 19...¦h8
seguiría 20.h4. La jugada de Topalov
implica el cambio de la dama por
tres piezas menores —por favor, no
llaméis a eso sacrificio—. El
problema de las negras será la falta
de coordinación de sus piezas,
además de la mala situación de su
rey, que Gelfand explotará con
eficacia. 20.¤e4 ¤xe4 21.¥xd8
¦xd8
XIIIIIIIIY
9rvl-tr-+-+0
9+p+-+pmk-0
9p+n+l+-+0
9+-zP-+-+-0
9-zP-zpnzP-+0
9zP-+-+-+-0
9-+-+L+PzP0
9+-tRQ+RmK-0
xiiiiiiiiy
Y
aquí lo vemos: dama y dos
peones a cambio de tres piezas
menores. El rey expuesto de las
negras y la mayoría de peones de las
blancas en el ala de rey serán
decisivos. No comentamos el resto
de la partida, que se escapa del
objetivo del presente artículo.
22.¥d3 ¤f6 23.£e1 ¦h8 24.£g3+