El Rincón del Ajedrecista Junio 2013 | Page 14

El sacrificio del caballo en g5 MF Luis Fernández Siles E l ajedrecista debe recurrir a todo un arsenal de conocimientos a la hora de tomar diferentes decisiones durante una partida. Muchos piensan que esas decisiones dependen exclusivamente del cálculo de variantes y achacan una especial capacidad en esa faceta a los ajedrecistas fuertes. No hay duda de que calcular correctamente será siempre un buen aliado del jugador de ajedrez, pero debemos entender que el cálculo de variantes es solamente un apoyo a todo el proceso de pensamiento durante una partida. Conocer las diferentes estructuras de peones y los planes relacionados con ellas, los tipos de centros, las principales ideas tácticas y sacrificios temáticos, los finales más importantes, las ideas generales acerca de diferentes temas estratégicos, las leyes fundamentales de la apertura y un millón de etcéteras forman parte de ese arsenal que comentaba al principio. C onforme un jugador va sumando conocimientos a este arsenal, será capaz de manejar multitud de conceptos que le ayudarán a la hora de tomar decisiones, usando el cálculo como apoyo para intentar que las ideas que se manejan se puedan poner en orden de manera eficaz sobre el tablero. n el presente artículo vamos a tratar una de esas posiciones que requieren la toma de una importante decisión que puede cambiar el rumbo de la partida y en donde muchos jugadores se embarcan en un largo y profundo cálculo de variantes. Se trata de esas posiciones en las que uno de los bandos, habiendo enrocado corto, avanza los peones «h» y «g» para expulsar a un alfil enemigo (que normalmente realiza una molesta clavada sobre el caballo defensor del enroque). En el caso descrito se produce la posibilidad de realizar un sacrificio de pieza por los dos peones («h» y «g») que avanzan expulsando al alfil. ¿Cuándo puede funcionar este sacrificio? ¿Qué pistas tiene el jugador para saber que el sacrificio puede ser realizado con éxito? ¿Qué ideas y planes podemos manejar a la hora de tomar la decisión final? Por supuesto que el cálculo de variantes será importante, pero recordemos que debe ser un apoyo y no el pilar de nuestro pensamiento. O bservemos posición. la siguiente Gelfand–Topalov [D37] Montecarlo (Ráp.) 1999 XIIIIIIIIY 9rvl-wq-trk+0 9+p+-+pzp-0 9p+n+lsn-zp0 9+-zPpzp-+-0 9-zP-+-+-vL0 9zP-sN-zPN+-0 9-+-+LzPPzP0 9+-tRQ+RmK-0 xiiiiiiiiy E l alfil de h4 (las blancas acaban de jugar ¥g3-h4) ejerce una molesta clavada sobre el caballo de f6. Las blancas amenazan cambiar en f6, lo que dejaría a las negras con dos posibilidades: capturar en f6 con dama, perdiendo el peón de d5, o capturar con peón, deteriorando la estructura de peones del enroque y, consecuentemente, debilitando la posición de su rey. T opalov avanzó en este momento su peón a g5. Observemos que si 13 Caricatura de Topalov el alfil de casillas oscuras de las negras pudiera llegar a e7, Topalov no tendría que recurrir a este drástico avance. Normalmente, este es uno de los temas que aparece en estas posiciones, la ausencia —o incapacidad para intervenir en el flanco de rey— del alfil que ayudaría a desclavar el caballo defensor del enroque. Como veremos este detalle favorecerá un posible sacrificio en g5 (comenzando por ¤xg5). Curso de Entrenamiento E