El Nacimiento de la Tragedia Revista Virtual | Page 15

Por último, para el análisis de la tragedia griega desarrollada por Nietzsche, este argumenta que Eurípides <> era en cierto sentido, solamente una máscara: la divinidad que hablaba por su boca no era Dioniso, ni tampoco Apolo, sino un demón que acababa de nacer llamado Sócrates. Para él esta era la nueva antítesis: lo dionisíaco y lo socrático, y la obra de arte de la tragedia (Ésquilo <> - Sofocles <>) pereció por causa de ella (Nietzsche, 2004, pp. 130 - 131). Argumenta a la vez que la esencia del socratismo estético se refleja en su ley suprema: <>, acorde al principio socrático: <>. A partir de este canon, Eurípides examinó todas las cosas, rectificando: el lenguaje, los caracteres, la estructura dramatúrgica, la música coral. Es decir, aquí se evidencia una confrontación dialéctica entre la tragedia sofoclea frente a la tragedia dramática de Eurípides desde la poesía con crítica racionalista (Nietzsche, 2004, pp. 132 - 134). Ahora bien, es importante tener en cuenta que en sus obras Eurípides anteponía el prólogo a la exposición y lo colocaba en boca de un personaje al que era lícito otorgar confianza: frecuentemente era una divinidad que tenía que garantizar al público el decurso de la tragedia y eliminar toda duda acerca de la realidad del mito: de modo semejante a como Descartes necesitó apelar a la veracidad de Dios y a su incapacidad de mentir en ese momento porque se dudaba de todo, por tanto, este sujeto (Dios), le daba garantía a su argumento en relación a demostrar la realidad del mundo empírico. También, Eurípides la utilizaba por necesidad en la conclusión de su drama, para asegurarle al público el futuro de sus héroes, porque entre la mirada épica al pasado y la mirada épica al futuro está el presente lírico y dramático, el <> en sí, en presente, la existencia misma (Nietzsche, 2004, pp. 135 - 136). Eurípides es la plenificación o transfiguración de la figura del dios Apolo, porque ve necesario evocar a los conocimientos conscientes, otorgándoles un puesto memorable en la historia del arte griego. Con el propósito de resucitar para el drama el comienzo del escrito de Anaxágoras, cuyas primeras palabras dicen: <>, es decir, al comienzo todo