EL JUEGO INFINITO | Page 42

pie derecho. Y perdí uno por culpa de un perro rabioso en Des Moines. —¿Adónde vamos? —insistió Michael, con todos los músculos en tensión por la impaciencia. Cutter se acercó a ellos, precedido por el hedor de su aliento, que flotaba en el ambiente, incluso antes de que volviera a hablar. —Tenéis que ir al club Negro y Azul. Localizad a Ronika. Esa vieja bruja es la única que puede deciros cómo encontrarlo… —¿Encontrar el qué? —respondieron los tres a la vez. —Lo que os llevará hasta Kaine. —Cutter volvió a hacer ese gesto tan misterioso entre mueca y sonrisa, luego habló con un susurro ronco—. La senda. Michael frunció el ceño. Eran dos sencillas palabras, pero la forma en que el hombre las había pronunciado le heló la sangre.