EL JUEGO INFINITO | Page 15

Mikethespike: Porque es lo que hacen los humanos. Se conocen y se estrechan la mano real. Brystones: Prefiero darte un abrazo en Marte. Mikethespike: Nada de abrazos. Nos vemos dentro de una hora. ¡Trae a Sarah! Brystones: Nos vemos. Ve a frotarte esos sobacos apestosos. Mikethespike: He dicho que olía a sobaco, no que me olieran… Da igual. Nos vemos. Brystones: Desconecto. Michael volvió a presionar el audiopad y vio cómo desaparecían la pantalla de red y el teclado, como si los hubiera borrado de un soplo de viento. Luego, tras un último vistazo al anuncio de Sangre vital profunda —sintiendo sus letras rojas sobre negro como una burla y obsesionado con los nombres de Gunner Skale y Kaine—, se fue directo a la ducha. 2 La Red Virtual era un entorno curioso. Su realismo era tal que a veces Michael deseaba que su tecnología no fuera tan avanzada. Como en las ocasiones que se sentía acalorado y sudaba, o cuando tropezaba y se doblaba un dedo del pie, o cuando alguna chica le daba un bofetón en la cara. El ataúd conseguía que experimentase hasta la más mínima sensación; la única alternativa era activar la opción de menos información sensorial, pero ¿para qué molestarse en jugar si no lo hacía en serio? Sin embargo, el mismo realismo que generaba dolor y malestar en el Sueño, en ocasiones, también ofrecía un aspecto positivo. La comida. Sobre todo cuando a uno se le daba tan bien la manipulación del código que podía conseguir lo que quisiera con algo de calderilla. Se cerraban los ojos para acceder al código fuente, se manipulaban unas cuantas líneas de programación y voilà: un festín por la cara. Michael estaba sentado con Bry son y Sarah en su mesa de costumbre, en la terraza del Dan the Man Deli. Engullían una bandeja enorme de nachos Groucho, mientras, en el mundo real, el ataúd estaba alimentándolos con nutrientes auténticos y saludables por vía intravenosa. Nadie podía sobrevivir recurriendo únicamente a la función nutricional del ataúd —no era algo diseñado para alimentar una vida humana durante meses—, pero, sin duda, resultaba muy agradable en las sesiones largas. Y la mejor parte era que solo engordabas durante el Sueño si te habías programado para que ocurriera, sin importar cuánto