EL JUEGO INFINITO | Page 13

2 La propuesta 1 Michael sabía que la may oría de las personas, cuando tenían la sensación de que incluso la Tierra había dejado de quererlas, cuando se sentían en el fondo de un agujero, acudían a su madre o a su padre. Puede que a algún hermano, quizá, o a una hermana. Y quienes no contaran con esos familiares podrían verse llamando a la puerta de alguna tía o un tío bisabuelo tercero. Sin embargo, no era el caso de Michael. Él acudía a Bry son y a Sarah, los dos mejores amigos que uno podría tener. Lo conocían como nadie, y les daba igual lo que dijera, hiciera, llevara puesto o comiera. Y él les devolvía el favor siempre que lo necesitaban. Aunque su amistad tenía algo muy curioso. Michael nunca los había visto en persona. No literalmente, en cualquier caso. Aún no. Con todo, eran amigos en la Red Virtual, de los buenos. Los había conocido en los niveles iniciales de Sangre Vital, y habían ido intimando cada vez más, a medida que los superaban. Los tres habían sumado sus fuerzas casi desde el día en que se conocieron para ir avanzando en el juego de juegos. Eran el Trío Terrible, el Triplete de la Muerte, la Trilogía del Asedio. Los nicks que se habían puesto no les granjeaban muchas amistades —algunos los calificaban de engreídos; otros, de idiotas—, pero ellos se divertían y les daba igual. El suelo del baño era duro, y Michael no podía quedarse ahí tirado para siempre, así que reunió fuerzas y se dirigió a su asiento favorito en todo el mundo. El sillón. Se trataba de un mueble normal y corriente, pero era el sitio más cómodo donde se había sentado jamás, era como hundirse en una mullida nube de fabricación humana. Debía dedicar un tiempo a pensar y necesitaba concertar un encuentro con sus mejores amigos. Se dejó caer con despreocupación sobre el asiento y miró por la ventana la lúgubre fachada gris del bloque de pisos de la calle de enfrente. Tenía aspecto de deprimente cortina de lluvia congelada. Lo único que complementaba la desolación era un enorme cartel que anunciaba Sangre vital profunda de letras rojo sangre sobre fondo negro, nada más. Como si los diseñadores del juego fueran muy conscientes de que esas palabras eran lo único que necesitaban. Todo el mundo las conocía, y todos querían pasar a la acción, querían ganar el derecho a llegar allí algún día. Michael era como cualquier otro jugador, solo uno más del rebaño. Estaba pensando en Gunner Skale, el jugador más importante jamás conocido