el-garaje-andoni-la-red PREVIA | Page 15

sido modificado . En el lugar que ocupaba el gran portón de elevación automática se había construido un muro de hormigón de aspecto infranqueable y , en el medio de este , se encajaba una puerta acorazada . Se trataba de uno de esos armazones impenetrables capaces de frenar cualquier ataque externo que se pudiera lanzar contra ella . Se acercó , sin fuerzas , hasta encontrarse a un escaso palmo de la puerta . Algo había llamado su atención . Donde normalmente iría emplazada la mirilla , encontró una pantalla de forma rectangular con un teclado numérico digital incorporado . En el lado derecho de aquella cerradura con código , una pequeña nota en la que se podía leer un insólito mensaje : « Solo tenéis tres intentos ».
Le temblaban las piernas . Estaba tan confuso e inquieto que estuvo a punto de perder el equilibrio . «¿ Tres intentos para qué ? ¿ Por qué la nota habla en plural si estoy aquí solo ?», se interrogó en voz alta .
Dio un giro de trescientos sesenta grados y buscó alguna otra anomalía apreciable a simple vista . No tardó en comprobar con estupor que el motor de la puerta original había sido arrancado . Cerró sus ojos y respiró profundo . Contó hasta tres y los abrió de nuevo , confiado en recuperar la cordura que suponía haber perdido debido a la celebración de la noche anterior . Pero , al abrir los ojos , el dinosaurio seguía allí .
Sin comprender nada de lo que estaba sucediendo , se alejó a ritmo lento ; sus cargadas y temblorosas piernas no le permitían avanzar más rápido , la distancia hasta su vehículo se le antojaba kilométrica . Percibió que su olfato se hallaba saturado debido al intenso olor a cemento . Entonces , intuyó que aquella pared había sido levantada pocas horas antes , probablemente mientras dormía en su coche . Se giró de nuevo y sus atónitos ojos confirmaron que el semáforo de señalización de salida del garaje también había desaparecido . Tan solo permanecían visibles un
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