30 segundos (fragmento)
Bernice Xantré
Decidió alejarse, ya había escuchado suficiente. Björn hablaba de sinceridad, le decía que
esa era la base de una buena relación BDSM. Pero él se saltaba las normas a su antojo. Salió del baño y pasó
de manera apresurada por la puerta, pudo comprobar que estaba cerrada, a lo mejor ya habían ido cada uno a
su despacho. Después de escuchar la conversación no sabía exactamente que sentir. Pero no le gustaban los
engaños. Iba acercándose a su mesa cuando pudo ver a Björn, esperándola y a la arpía observando desde la
ventana de su despacho. Sinceramente no le apetecía hablar y menos aún teniendo todavía presente la
imagen del alemán acariciando la melena del sargento. Algo se le revolvió en el estómago. —Buenos días, Liz—
Le saludó cuando llegó a la mesa. Ella lo rodeó y se sentó en la silla. —Buenos días—respondió escuetamente.
Él se acomodó frente a ella. Pudo percibir cierto malestar en la pequeña Liz, hasta incluso algo de rebeldía.
Quizá la estaba perdiendo como sumisa y eso no se lo podía permitir. A parte, estaba cabreado, se había ido
con Santana, ese tipo no era de su agrado pero lo aguantaba. Tenía el temor de que le hubiese hablado de lo
extremo de sus prácticas. Si eso era así tendría una charla privada con el mexicano. —Te noto tensa, pequeña.
¿Hay algo que me quieras contar? — Liz lo escudriñó de arriba abajo de manera altiva. << ¿No serás tú, quien
me tienes qué decir algo? — pensó>>. —No, nada—Contestó. Björn tuvo que hacer uso de toda su paciencia,
aunque sus puños cerrados escondidos por debajo de la mesa denotaban el grado de alteración que invadía
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