El Desván BDSM El Desván n.12 - febrero 19 | Seite 36
notado en la conversación, seguramente avalado por años en el oficio y haber conocido mil y historias
estrambóticas en sus carreras.
Llegamos al hotel y subimos en el ascensor rodeados de otros huéspedes. Era curioso, pero el hecho de ir
acompañada de dos hombres a la vez parecía mucho menos sospechoso que ir a solas con mi Amo. Nadie podía
imaginar lo que iba a pasar después. Claro, que yo tampoco. Notaba el vértigo en el estómago al saber que
cruzaría otra frontera en la que no tenia ningún referente en el que apoyarme, como aquella primera vez en la que
KARL me pidió que fuese su sumisa una lejana tarde de otra primavera.
—Estás muy callada hoy. Es raro en ti, le he dicho a Roberto que eres una gran conversadora.
—Pues se va a llevar una decepción.
—No creo que nada me decepcione —replicó divertido Roberto.
—Estoy de acuerdo con Roberto, Alicia.
—Ya hemos llegado.
—Salvada por la campana, mi negra.
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