El Desván BDSM El Desván n.12 - febrero 19 | Page 30
Alícia en la Penumbra (fragmento)
Pura Salceda
Cuando llegó el día de vernos, me citó en un restaurante y no en el hotel. Eso me hizo creer que en verdad no
había nada especial, aunque lógicamente nuestros encuentros siempre se salían de lo que se podía considerar
«normal». El caso es que apagué el móvil y apunté bien la dirección del restaurante mientras me dirigía en taxi
desde el hotel. La única orden era ir con falda y medias de liga, como siempre, pero ninguna alusión a nada más.
Al llegar al restaurante, lo vi en una mesa en un rincón. Con una sonrisa y un pequeño gesto con la mano, me
indicó que me acercase. Yo sonreí también; estaba contenta de verlo de nuevo. Avancé segura de mí misma pero
al aproximarme a la mesa vi que no estaba solo. Eso me incomodó un poco porque suponía que tendría que
compartir la comida con algún conocido suyo del que tal vez no habría podido zafarse. Ambos se levantaron y mi
Señor me presentó a Roberto.
La verdad es que Roberto resultó ser muy agradable, muy buen conversador y con una voz maravillosa,
tremendamente varonil. Ambos vestían de manera similar, con traje y camisa blanca, y corbatas elegantes.
Guardaba un cierto parecido físico con Christian Bale aunque Roberto tenía los ojos oscuros y una boca más
bonita que el actor. Se desprendía buen gusto de su apariencia, pero de todas maneras, yo deseaba que se largase
pronto para poder estar a solas con mi Amo e irnos al hotel. Por fin llegó la hora del café.
Cuando los hubieron servido, Carlos dejó caer una frase como si tal cosa.
—Este café le encantaría a Karl.
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