El camino hacia la nueva era | Page 90

Los Estados Unidos hacen propaganda de ser más demócratas que nadie, pero no dudan en pactar con dictadores como Franco o Pinochet con tal de conse- guir sus propósitos. Afirman buscar la paz en el mundo, pero durante la segunda guerra mundial se ne- garon a negociar la paz con Japón y le exigieron la ren- dición incondicional con el fin de poder lanzar sus bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y así por un lado transmitir al mundo que ellos eran los nue- vos amos, y por el otro probar los efectos de las radia- ciones sobre la población civil. Dicen rechazar las armas químicas, pero rociaron Vietnam con miles de toneladas de estas armas provocando graves secuelas entre los campesinos, que aún permanecen, el fin no puede justificar los medios. Es cierto que el comu- nismo es una ideología rechazable, pues estrangula el crecimiento económico al impedir la iniciativa privada de las empresas además de mostrar poco interés por la democracia, pero el capitalismo extremista que se practica en occidente también lo es, un capitalismo que fomenta la sociedad clasista y el desprecio por los po- bres. Ambas superpotencias Rusia y Estados Unidos se critican mutuamente pero su interés es el mismo la dominación del mundo. A lo largo de la historia las grandes potencias siempre han encontrado una excusa para justificar sus campañas imperialistas, para Roma simplemente se trataba de defender su república a la que consideraban superior, y para los Estados unidos todo se resumía a luchar contra el comunismo, y cuando la Unión Soviética desapareció de repente su