Los Estados Unidos hacen propaganda de ser más
demócratas que nadie, pero no dudan en pactar con
dictadores como Franco o Pinochet con tal de conse-
guir sus propósitos. Afirman buscar la paz en el
mundo, pero durante la segunda guerra mundial se ne-
garon a negociar la paz con Japón y le exigieron la ren-
dición incondicional con el fin de poder lanzar sus
bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y así
por un lado transmitir al mundo que ellos eran los nue-
vos amos, y por el otro probar los efectos de las radia-
ciones sobre la población civil. Dicen rechazar las
armas químicas, pero rociaron Vietnam con miles de
toneladas de estas armas provocando graves secuelas
entre los campesinos, que aún permanecen, el fin no
puede justificar los medios. Es cierto que el comu-
nismo es una ideología rechazable, pues estrangula el
crecimiento económico al impedir la iniciativa privada
de las empresas además de mostrar poco interés por
la democracia, pero el capitalismo extremista que se
practica en occidente también lo es, un capitalismo que
fomenta la sociedad clasista y el desprecio por los po-
bres. Ambas superpotencias Rusia y Estados Unidos
se critican mutuamente pero su interés es el mismo la
dominación del mundo. A lo largo de la historia las
grandes potencias siempre han encontrado una excusa
para justificar sus campañas imperialistas, para Roma
simplemente se trataba de defender su república a la
que consideraban superior, y para los Estados unidos
todo se resumía a luchar contra el comunismo, y
cuando la Unión Soviética desapareció de repente su