sin mezclarse cada una de sus razas, la gente se escan-
daliza sin darse cuenta de que es la misma cuestión.
El problema es que se tiende a relacionar esto con
la pasada guerra mundial, pero hay que tener en
cuenta que se pueden defender los valores culturales
y raciales propios sin que eso signifique despreciar
los ajenos. La sociedad tiene que aprender a valorar
cada cuestión por separado y no caer en el error de
simplificar demasiado las cosas.
En cuanto a la idea de la superioridad racial, en mi
opinión lo correcto es decir que hay unas razas más
evolucionadas que otras, pues la definición de supe-
rioridad puede interpretarse como que una raza tuviera
una posición de ventaja sobre las demás, lo cual no
tiene por qué ser así. En realidad todas las razas po-
seen prácticamente las mismas cualidades como por
ejemplo la inteligencia, donde sí se marcan las dife-
rencias es en la cuestión estética, la causa de ello son
las diferencias climáticas que existen en la tierra.
La especie humana se tuvo que adaptar a ellas
principalmente en su aspecto exterior, por ello quie-
nes vivían en África se adaptaron adquiriendo una
tez oscura y los rasgos de la cara más dilatados, quie-
nes vivían en Asia se adaptaron modificando sus
párpados hasta tenerlos casi cerrados y adquiriendo
una personalidad más nerviosa, esta fue una adapta-
ción genética hereditaria que protegía a unos del calor
extremo y a otros del frío intenso, la raza que po-
dríamos denominar Europea fue la única que adqui-
rió los valores genéticos ideales, pues debido a la
existencia allí de un clima más suave los rasgos esté-