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Abril 2013
Publicación Mensual AÑO 45- N º 326 Abril 2013

El perfil de Francisco I Un Papa que habla de los más necesitados

Director
Manuel Vidal
Periodista
Guillermo Cechetto
Diseño Gráfico
Juan Esteban Betbeder
Dirección Nacional de Derecho de Autor Ley N º 11.723 / N º 1.234.272
Nombramiento histórico
abemus Papa y es argentino. Histórico. No hay otro calificativo que logre

H ajustarse con más exactitud. El hecho es histórico. Ni más ni menos. El nombramiento de Jorge Bergoglio como nuevo Papa asombró a propios y extraños. Pocos, o nadie, lo tenía en cuenta en las grillas de candidatos previos. Se mencionaba a un cardenal de Brasil y otro de Italia como los favoritos. Pero hubo fumata blanca y en el balcón del Vaticano, en Roma, apareció la figura de Bergoglio:“ Fueron a buscar un Papa al fin del mundo”, fue lo primero que dijo, ahora bajo el nombre de Francisco I, en homenaje a la figura de San Francisco de Asís.

Con apenas unas pocas horas en el Vaticano Francisco I comenzó a dar algunas señales de la impronta que buscará darle a su gestión al frente de la Iglesia:“ Es necesario que la Iglesia vuelva a caminar”, dijo una y otra vez. Es un mensaje hacia adentro y hacia fuera. En su gestión al frente del Episcopado en Buenos Aires resultaba habitual verlo en villas miserias, hablando con la gente, o reunido con los familiares de Cromagnon o con las víctimas de la trata de personas.
Es la primera vez de muchas cosas: que hay un Papa y es argentino, que hay un Papa y es latinoamericano y que hay un Papa y es jesuita, miembro de la Compañía de Jesús, aquella corriente de la iglesia que allá por el siglo XVI fundara Ignacio de Loyola, un sector que dentro del universo eclesiástico está identificado con los más humildes:“ Cómo me gustaría una iglesia pobre para los pobres”, remarcó Francisco I como si se tratara de postulado doctrinal.
Más allá del protocolo
Impronta personal
“ El Papa que sonríe”, titulaba un diario español el día después de su asunción. No fue el único gesto que sorprendió. El día de su nombramiento no usó el Papa Móvil y en su lugar optó por un jeep abierto. En su recorrido interrumpió su marcha, se bajó del automóvil y se acercó hasta las vallas para besar a un niño discapacitado que allí estaba con su padre. Unas horas antes él mismo tomó un teléfono y se comunicó con Buenos Aires para avisarle al kioskero que habitualmente le llevaba el diario que ya no lo iba a necesitar.
Los testimonios en primera persona de aquellos que lo conocen hablan de una persona simple, de costumbres comunes, de perfil muy bajo, tímido por naturaleza. Tiene 76 años, es fanático de San Lorenzo, toma mate allí donde hace una visita, es lector casi compulsivo( le gusta Borges, Marechal y Dostoievski, entre otros), prefiere viajar en subte o colectivo antes que en automóvil.