Frieda pinta muy simétrico el cuerpo de la pequeña infante rescatando el estilo de Arte Renacentista (que se alejaba del arte pictórico de la edad media, gracias a que este se centraba en lo divino y no en el arte de las culturas plásticas que se centraban en la belleza del ser humano.) El rostro de Frieda se enmarca con una cabellera larga y abundante con un tono oscuro acorde a sus cejas espesas y gruesas.
La infancia de Frieda no fue del todo sencilla ya que por un problema en su pie izquierdo este creció deforme y es por eso que le llamaban Frida la coja es por eso y desde entonces comenzó su enfermedad y limitaciones.
(Herrera, 1998:236)
Frieda como se traduce su nombre al Húngaro es de origen Mexicano y desciende de su abuelo quien fue Húngaro-Alemán y que gracias a problemas de su país natal emigro a México, contrajo nupcias y tuvo un hijo llamado Wilhem Kahlo.
Frida representa a su padre en 1951, ya que este tras el fallecimiento de su esposa, vivía solo en la casa de la infancia de Frieda y no recibía muchas visitas más que las del “Fantasma de Frieda” como se refería a ella misma, ella lo convenció de pintarlo ya que ella ya había pintado a toda su familia. Cada día durante el trabajo de Frieda iban a un lugar diferente cada vez que ella lo pintaba, utilizo óleo sobe Masonite de 62 x 48 cm, la cual se encuentra en el museo de Frida Kahlo en México D. F.
En este retrato Frida escribe una dedicatoria en la parte inferior del cuadro <<Pinté a mi padre Wilhem Kahlo de origen Húngaro-Alemán, artista, fotógrafo de profesión, de carácter generoso, inteligente y fino, valiente porque padeció durante 60 años epilepsia, pero jamás dejo de trabajar y lucho contra Hitler>>.
Frieda Kahlo tenía cierta preferencia por su padre ya que este era más amable y generoso ya que su madre era más fría y distante. La obra se centra como foco principal al padre sentado en el centro, este trae puesto un traje de un color café que aparenta ser desgastado, ya sea por intensión propia de frisa o por el magnífico uso de las luces para darle un toque más real, el saco arriba de un chaleco del mismo material embona a la perfección con la camisa banca y la corbata de un color rojo desteñido, al igual que resalta el pequeño pañuelo que este lleva en el bolsillo del saco.
En el fondo se encuentra una cámara fotográfica antigua (a la izquierda mirando de frente), el lente brillante, grande y corpulento sale a relucir dentro del marco de madera con dos orificios abajo y arriba, este se encuentra sobre una pequeña mesa de madera y este está cubierta al igual que la cámara por una gran tela de un color negro grisáceo. El fondo de esta hermosa obra es de un tono café con varios puntos de un toque ocre.
Uno de los detalles que más llegan a resaltar son los enormes ojos de un color demasiado claro, es decir una combinación entre verde y azul, sobre estas se encuentran una cejas parecidas a las de Frida, una nariz delgada adorna el rostro que contiene un grande y espeso bigote de tonos cafés al igual el cabello abundante pero recortado que se posa sobra la gran y voluptuosa frente de este individuo, la barbilla se encuentra partida y da paso a un largo cuello que llega hasta la corbata.