esta respondió: Por el momento soy una carga, pero espero ser algún día una lisiada autosuficiente .
Sin embargo este accidente sucedió cuando ella tenía la edad de 18 años y estaba estudiando para ser médico, aun así le apasionaban la literatura y las ideas liberales, tenía un gran afán por pintar cada etapa de su vida, y fue así como comenzó a pintar el siguiente retrato llamado “mi nana y yo” utilizando metal sobre óleo de 30.5 x 37 cm; esta pintura se encuentra en el museo Olmedo Patiño que se encuentra en la ciudad de México.
Frieda se representa con rostro de adulta pero un cuerpo diminuto en comparación, ya que es en el cuerpo de un bebé, Frieda se pinta en los brazos de una mujer morena la cual lleva una máscara.
Frieda, Representa esta etapa de su niñez ya que cuando ella era muy pequeña su madre volvió a embarazarse y ya no la pudo cuidar más, es por eso que se contrató una nodriza durante el tiempo de lactancia solamente; es por eso que gracias a que fue un tiempo tan corto y la nodriza solo fue contratada para amamantar. Frieda no tuvo un lazo emocional tal vital y es por eso que se representa a la mujer indígena con una máscara de color gris opaco como si fuera una máscara precolombina, hacía referencia a la mujer, una corta cabellera de un color negro se posa sobre los hombros de la indígena.
En el fondo de la pintura se encuentra un cielo nublado, con diferentes matices de azul y gris que van desde un tono tenue que se asemeja al del cielo después de una lluvia ligera hasta a un color más profundo, en la pintura se ven caer varias gotas de agua que llegan a aterrizar en las enormes hojas que rodean a Frieda y a su nana, la hojas de la derecha se (visualizando la obra de frente) son pequeñas y de un color marrón, se pueden visualizar unas cuantas ramas aun de un color más oscuro, se notan las membranas de las hojas las cuales adornan con unas cuantas hojas de rocío las cuales reflejan la luz. Sobre estas se encuentra una hoja de gran tamaño la cual su color pastel y de un chillante color verde llega a ser parecido al de un pastizal dañado y quemado por el intenso sol de mediodía, Frieda hace resaltar con un color aún más claro las venas que viajan por la inmensa hoja.
(Herrera, 1998:126)
Del lado izquierdo se encuentran unos helechos que llegan a la altura del hombro de la indígena, al frente unto a los pies de Frieda, la luz se intensifica logrando que estos helechos se vean de un color llamativo y brillante dentro de las orillas de cada hoja, mientras que en el centro un color cobrizo se asoma dónde comienza el tallo y termina la punta de la hoja.
Enfocándonos en la pequeña Frieda con rostro de adulta, ella se encuentra en los brazos de su nana, Frieda viste un pequeño vestido blanco con una manga corta. A la medida de la rodilla en el vestido se encuentra un encaje con muchos detalles.