EK05-PSN - Para Servir a la Novia | Page 133

El ministerio profético es el más elevado de todos . El Ruaj haKodesh da la palabra a los profetas y , al mismo tiempo , reside en ellos . El ruaj del profeta lo faculta para que anuncie la Palabra de Elohim , pero mientras habla debe observar si otros quieren participar y permitir que lo hagan . Aun si tiene más que decir , debe callar y permitir que hablen otros que hayan recibido revelación . De cuatro o cinco personas que hayan recibido revelación , sólo deben hablar dos o tres , y los demás deben escuchar , porque los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas . Por esta misma razón , cuando el Ruaj haKodesh utiliza a un hombre , éste tiene control sobre su propio ruaj .
El principio fundamental que hallamos aquí consiste en que el Ruaj haKodesh determina lo que el profeta debe hablar , pero éste debe decidir cómo y cuándo hacerlo . Cuando hablan dos o tres de los que han recibido revelación , los demás deben guardar silencio , aunque ellos mismos hayan recibido revelación . Aunque lo que uno desea comunicar provenga del Ruaj haKodesh , tiene que discernir cuándo decirlo . El Ruaj da la palabra , pero los profetas determinan el momento y la manera de proclamarla , ya que los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas . Cuando el Ruaj de Elohim desea que hablemos , debemos tener presente que nosotros tenemos control de nuestro propio ruaj . Uno no tiene que hablar necesariamente cada vez que reciba la Palabra de Elohim , a menos que tenga una orden directa y clara en su interior .
Los ministros de la Palabra tienen un compromiso muy grande , ya que la mayor parte de esta responsabilidad recae sobre ellos , no sobre Elohim . Los ministros que no son íntegros , menoscaban la Palabra de Elohim . Puede ser que el orador use las palabras correctas , pero su actitud o el momento en que lo hace no sea el indicado . Si no somos personas íntegras , no podremos comunicar un mensaje oportuno , y si no somos dignos de confianza , la palabra se debilitará aun estando en nosotros . Los espíritus de los profetas deben estar sujetos a los profetas . ¡ Cuán grande es la responsabilidad de los profetas ! Es fácil hablar cuando la Palabra llega , y también es fácil callar cuando ésta cesa ; pero es difícil decidir cómo y cuándo debemos hablar . Si nunca hemos sido disciplinados o restringidos por el Adón , y el Ruaj haKodesh no ha forjado mucho en nosotros , ni conocemos Sus caminos , afectaremos la Palabra . El Adón nos confía Su palabra , pero nosotros debemos discernir cómo y cuándo proclamarla . No debemos descuidar este compromiso tan grande .
Tengamos presente que el ministerio de la Palabra de Elohim consiste en que Elohim le confía Su palabra al hombre . Este es el significado del ministerio de la Palabra . La Palabra no es puesta en una grabadora para que la repita , sino en el hombre , y permite que éste determine la manera y el momento de expresarla . Elohim estableció que los espíritus de los profetas estén sujetos a los profetas . El momento y la manera de anunciar la Palabra no dependen del Ruaj , sino de los profetas . El profeta que no ha experimentado el quebrantamiento , la disciplina y la restricción , da rienda suelta a su ruaj , y esto trae sus repercusiones . Lo importante no es si alguien es profeta o no , sino la clase de persona que sea el profeta . No se trata de hacer distinción entre los que son profetas y los que no lo son , sino de ver la diferencia entre un profeta y otro . Por ejemplo , ¿ cuál es la diferencia entre YirmeYah y Bilam ? Este principio es esencial y debemos entenderlo claramente . Necesitamos tanto la Palabra de Elohim como el ministerio , porque ambos son indispensables para que exista el ministerio de la Palabra .
Uno de los problemas que sufre la congregación es la falta de ministros de la Palabra de Elohim que sean intachables . Esto no significa que la Palabra de Elohim esté escasa ni que la visión o la luz no sean claras ; sino que hay escasez de hombres a quienes Elohim pueda usar . Elohim desea que los espíritus de los profetas estén sujetos a los profetas ; es decir , que nosotros controlemos nuestro ruaj , no que seamos controlados por nuestra carne . ¿ A qué profetas se deben sujetar los espíritus de los profetas ? ¿ Acaso a los que andan según sus deseos , que dan lugar a la carne , y que son obstinados en su mente y en sus emociones ? ¿ O a aquel que no tiene la marca del madero en su ruaj , es desenfrenado y orgulloso ? Alguien así posiblemente haya experimentado la disciplina del Adón por años , y la mano del Adón haya caído sobre él reiteradas veces , pero sigue igual . A pesar de experimentar la disciplina continua del Adón , todavía no está dispuesto a ceder . Este es un vaso que no se puede usar . ¿ Carecemos de visión , de luz o de la Palabra de Elohim ? No . El problema es la escasez de profetas a quienes Elohim pueda usar .
Una característica que vemos en Shaúl es que Elohim podía usarlo y confiar en él . Si Elohim no puede usar a una persona , tampoco le puede confiar Su Palabra . Supongamos que Elohim nos confía la Palabra y nos manda que hablemos . ¿ Nos quedaremos callados ? Ciertamente hablaremos según lo que seamos . Entonces , si Elohim permite que expresemos la Palabra , pero nuestros pensamientos , emociones , motivos y opiniones no colaboran como es debido , estorbaremos el fluir de la Palabra de Elohim . Si nuestro ruaj no es recto , los oyentes recibirán la impresión de un ruaj débil , pese a que sus palabras sean correctas . La Palabra de Elohim sería dañada por el hombre ; por eso , Elohim no puede confiarnos Su palabra .
Cuando la disciplina que el Adón nos da toca lo profundo de nuestro ser , recibimos revelación . Si nuestra parte emotiva , nuestra mente , nuestra voluntad y nuestro ruaj son disciplinados , el Ruaj haKodesh habla por medio de nosotros , y lo que expresa es una inspiración o una revelación . La inspiración de la que hablan las Escrituras ocurre cuando el Ruaj haKodesh mantiene bajo Su control los elementos humanos e impide que éstos sigan sus
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