Número 5 / Octubre de 2015
Objetos
Una ciudad que absorbe, que intenta devorar y agotar al habitante
de su mundo; ruidos estridentes que consumen la tranquilidad del
buen sonido; olores asfixiantes que se adhieren a los sitios; olores
que se transforman en sabores y se anexan a las papilas gustativas;
imágenes que saturan el pensamiento hasta ahogarlo.
Una ciudad que engulle lentamente o invita a ser parte de su orbe,
esta ciudad a la que se le huye, se le corre, que agobia, que causa
temor, pavor; esta ciudad de industria, de edificios colosales, de
objetos perdidos. Objetos que pierden su uso y dejan de pertenecer
al mundo.
Los objetos perdidos causantes de que est