Número 5 / Octubre de 2015
A Cerati
…Y vos siempre ahí:
omnipresente, omnipensante, omnisintiente;
las lunas en roja claridad
sucediéndose como antaño
y tu llamarada en voz
palpitante,
presente hoy como siempre ayer,
década tras década,
sensación tras sensación.
Todos nosotros tras de ti
y tú siempre inalcanzable, inabarcable, indefinible…
Solos todos sin ti,
triste la noche.
La vida que aquí hoy continúa
se hace vívida sólo al escucharte.
Las palabras que quisieran describirte
ya tú mismo las dijiste
y nos dejaste sólo con el aire
que inhalamos para continuar
pese a saberte ya tan lejos,
aún sintiéndote, sí, tan cerca,
tan adentro.
Eres todos
y todos somos un poco en ti,
en tu voz que nos define y nos materializa,
que da nombre a todo lo vivido
y que conjura todo aquello por vivir…
Cuando la luz del escenario se apague
vos serás siempre oscuridad, coro, eco,
presencia infinita en cada poro,
en cada respirar;
viviremos poco,
tú nunca morirás.
Andrei Negus
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