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Folleto Dí Arte

Poesía y poeta

Las voces nos han encontrado, en cada sonar ellas nos permiten comprender los diferentes ángulos en que imaginamos nuestra forma de enfrentar el mundo, las sensaciones y los símbolos que configuran la experiencia personal, el acercarnos a una interpretación propia de aquello que nos incita en derredor a pensarlo, trabajarlo y escribirlo; hemos pasado horas enteras tratando de encontrar en esas imágenes las figuras que más se acomodan a nuestra realidad. Este texto, como quizá muchos otros lo son, es una búsqueda, una intención de reconocer a través de la voz del poeta y su poesía la configuración personal de un imaginario, de su cotidianidad. La personificación de quien realiza el escrito no es sólo la identidad de las letras, es la historia que cuenta en ellas; el hombre, él y sus pies, la figuración y la configuración, la forma del contexto; el encuentro implícito con su espíritu es la proporción de su saber, nada encaja si lo leemos de afán. Hay que enfrentarlo, entregarse a su manera de compilar el mundo, sin miedos, sin determinaciones, sin elevar ni menospreciar su palabra; se nos hace extraño encontrar en este lugar, el convite a pensar, la palabra que retiene la experiencia, el transcurso; la intransitabilidad de las ideas plasmadas en el poema, el poeta es una extraña simbiosis de un vivir, un ver, un sentir, un andar … todo en él es un escondrijo, un oscuro olvido, un baúl. Nos posibilita leerle y leernos, es como un enfermar lento y amargo, el contenido sutil de su obra hecha en una sola lectura podría generar una hospitalización del lector, el consumo de energía que genera el éxtasis de sus letras implica una lectura pausada y silenciosa; siempre tratemos de no caer en remordimientos ni lloriqueos, ahí tras la identidad de cada momento se trasgrede la propiedad de los temas cuando me acerco a la encrucijada que lleva el verso, es este como un recetario, un vademécum orgánico de tiempo, de visones, de labranza, de convencerse de su escritura, de que ella es así, porque no puede ser de otra forma. El momento, la situación, la descripción de la encrucijada, ahí la línea en que la palabra tiembla ante la palabra, la mano pulsa sobre el papel sin condición o ideal, con una fuerza tal que deja