DUOS - Solo Gerencia Pública LA PARTICIPACIÓN COMUNITARIA | Page 55

pertenencia de los miembros de una comunidad que los hace sentirse importantes para el grupo y compartir una conexión emocional entre sí.
A su vez, un abordaje que busque trabajar de manera integral la problemática del consumo de drogas debe tener como meta la articulación de sus acciones con otros actores individuales y sociales: sector salud, educativo, desarrollo social y económico, laboral, seguridad y justicia. Hay que tener en cuenta que esto debe realizarse en un doble movimiento: a) hacia el interior, atrayendo a todos los actores, instituciones y redes que trabajen directamente en torno a esta problemática y b) hacia el exterior, haciendo presente la temática de los consumos de drogas en el resto de las políticas sectoriales y participando en las instancias de articulación.
Teniendo en cuenta que una característica básica de las sociedades actuales es la reducción de la participación social expresada en buena medida en el debilitamiento de rituales que vinculaban a las personas entre sí, los programas sociocomunitarios favorecen la movilización social en lo que concierne, especialmente, a la religación, es decir, a la producción de identidades grupales y pertenencias. Involucrar a las personas en actividades colectivas cuestiona el individualismo y la apatía. Se tiende así a superar la atomización social y a favorecer la autonomía de los individuos y los grupos( 2).
Por otra parte, tal como lo plantea Menéndez( 15 p. 17), es necesario tener en cuenta que " los sujetos participan a partir de su cotidianeidad, lo que constituye una perspectiva decisiva para entender la racionalidad de sus prácticas ", sin que esto implique limitarse al ámbito de las condiciones locales. Esto llevaría a plantearse que la participación solo podría influir sobre las condiciones locales, sin poder trascender las condiciones estructurales. Pensamos que el ejercicio participativo debería abocarse a las situaciones de vida inmediatas o cotidianas, único modo de asegurar su capacidad operativa, pero este ejercicio es en sí un modo de ejercicio de ciudadanía con capacidad para afirmarse como experiencia y extenderse más allá de las condiciones inmediatas.
Los análisis de algunas experiencias de participación comunitaria en el ámbito de la salud( 16) ponen de relieve algunos hitos a tener en cuenta, como el tema de las discusiones para llegar a acuerdos en relación con la representatividad de los líderes emergentes y las dificultades experimentadas por los representantes de los usuarios de los servicios de salud para influir en los procesos de decisión de los responsables de políticas de salud.
Por otra parte, tal como lo plantea Ángel Martínez( 17), la participación social en salud debe anclarse en la relación dialógica entre los saberes expertos y los profanos, lo que implica la necesidad de crear espacios intersticiales que permitan
IV COHORTE DE LA MAESTRIA GERENCIA PUBLICA – ORGANIZACIÓN Y PLANIFICACIÓN COMUNITARIA