En esta línea, Touzé( 4) sostiene que existen diferentes formas de vincularse con las drogas, y cualesquiera de ellas puede provocar daños a las personas si se constituyen en un uso problemático, definido como aquel que afecta negativamente, en forma ocasional o crónica, uno o más aspectos de la vida de una persona: a) su salud física o mental; b) sus relaciones sociales primarias( familia, pareja, amigos); c) sus relaciones sociales secundarias( trabajo, estudio); y d) sus relaciones con la ley( 5).
Las adicciones se dan cuando las personas sienten que no pueden prescindir de una sustancia o de una actividad que se consume o se realiza de forma continuada en el tiempo. En el caso de la dependencia de drogas, esta está en estrecha relación con un determinado estilo de vida y no solo con un tipo y efecto farmacológico de una sustancia sobre el individuo. Lo farmacológico tiene un papel importante, pero no se lo puede considerar como el único factor causal de la dependencia. Romaní( 6) sostiene que la adicción o toxicomanía es un estado complejo que desarrollan ciertas personas usuarias de drogas, en el que influyen las propiedades farmacológicas de las sustancias usadas, el entorno social y las experiencias personales.
Partimos del hecho de que, a pesar de los esfuerzos gubernamentales, de organizaciones de la sociedad civil y de los particulares destinados a encarar el consumo problemático de drogas en el mundo y de los recursos invertidos en las respuestas implementadas, los resultados obtenidos hasta la fecha han sido magros. Recientemente se han documentado los enormes costos en los que se ha incurrido hasta la fecha en todo el mundo, producto de las políticas que en materia de lucha contra las drogas se han venido llevando a cabo. Contrariamente a lo esperado, estas políticas están teniendo una gama de consecuencias no previstas, que incluyen la creación de un mercado ilegal cada vez mayor, el desplazamiento de la producción y el tráfico de drogas a nuevas áreas, el desvío de los recursos desde la salud hacía la represión, la difusión del uso de nuevas drogas y la estigmatización y marginalización de las personas que usan drogas( 7).
El modelo que presentamos a continuación puede definirse como la estrategia de intervención que tiene como protagonista a la comunidad en la búsqueda de soluciones relacionadas con el uso problemático de drogas. La comunidad no es entendida desde una concepción romántica, como sinónimo de armonía, sino como un espacio social en permanente construcción, atravesado por la diversidad, el conflicto, las tensiones y la solidaridad.
A partir del diálogo entre las herramientas teóricas y trabajos anteriores de nuestro equipo identificamos algunas dimensiones que resultan fundamentales para pensar la construcción de este modelo.
IV COHORTE DE LA MAESTRIA GERENCIA PUBLICA – ORGANIZACIÓN Y PLANIFICACIÓN COMUNITARIA