DUOS - Solo Gerencia Pública LA PARTICIPACIÓN COMUNITARIA | Page 50
INTRODUCCIÓN
En este trabajo presentamos los
lineamientos del modelo integral
comunitario aplicado al abordaje del
consumo problemático de drogas.
Entre los antecedentes del modelo
que proponemos figura un recorrido
que podemos situar desde las
últimas décadas del siglo XX hasta
la actualidad, en el que se vienen
desarrollando
experiencias
de
intervención y abordajes teóricos
que buscan relacionar los aspectos
de la salud con dimensiones
estructurales
y
experiencias
subjetivas, y que se contrapone con
lo que se definió como modelo
médico hegemónico (1,2). En este
sentido, el modelo basado en un
abordaje
comunitario
busca
profundizar el paradigma que se ha
iniciado desde las ciencias sociales,
la salud colectiva, la medicina social
y la promoción de la salud
integrando estas perspectivas pero
enfatizando el eje de trabajo en la
dimensión comunitaria.
El modelo integral comunitario
incorpora el contexto en el que se
dan las prácticas de consumo y
apunta, por consiguiente, a prevenir,
anticipándose a los efectos que
dichas
condiciones
pueden
ocasionar. Por este motivo, su
énfasis
se
ubica,
fundamentalmente, en el enfoque
de la prevención inespecífica, al que
amplía con los desarrollos de la
promoción de la salud. Este enfoque
considera a la salud como un
recurso para la vida, no como el
objetivo de la vida. Se trata de un
concepto positivo que acentúa los
recursos sociales y personales, y no
sólo las condiciones físicas.
Utilizamos
el
concepto
de modelo porque lo entendemos
como un instrumento metodológico,
cuya utilidad es la interpretación de
las prácticas. Los modelos suponen
un alto nivel de abstracción, y solo
deben
considerarse
como
referencias teóricas de situaciones
concretas,
históricamente
determinadas. Al hablar de modelo
se parte de un nivel explicativo
amplio que luego debe articularse
entre la descripción y el análisis de
situaciones específicas (1).
Con respecto al consumo de
drogas, los estudios sobre sus
distintos
usos
coinciden
en
considerar
una
interacción
constante entre tres elementos que
forman parte del fenómeno y que se
deben tener en cuenta a la hora de
realizar
cualquier
análisis: sustancias,
individuos y contexto.
Se parte de la idea de que lo
determinante no es el producto (la
sustancia), sino la relación entre ese
producto y el modo de vida en que
se inscriben las drogas, ya que
estas no existen como algo
independiente de las variadas y
diferenciadas formas de su uso. Por
ello, es necesario hablar de
diferentes modos de consumo, lo
que comprende: frecuencias y
cantidades, tipo de compromiso
frente al consumo de drogas,
significados que los grupos les
otorgan a las drogas, rituales y
sanciones organizados alrededor
del consumo de las sustancias (3).
IV COHORTE DE LA MAESTRIA GERENCIA PUBLICA – ORGANIZACIÓN Y PLANIFICACIÓN COMUNITARIA