DOS AÑOS DEVACACIONES Dos años de vacaciones | Page 8
Dos Años de Vacaciones
www.infotematica.com.ar
hubiese sido muy difícil socorrer al yate, ocupado él
mismo en luchar con la tempestad.
Briant y sus compañeros procuraban, por todos
los medios que estaban a su alcance, que el schooner
no se tumbara por completo.
-¿Qué hacemos?... dijo Doniphan.
-¡Todo lo que sea posible para salvarnos, con la
ayuda de Dios! respondió Briant con serenidad
admirable, precisamente en momentos en que
ciertamente aun el hombre de más energía hubiera
conservado muy pocas esperanzas de salvación.
En efecto; la tempestad arreciaba y el huracán
crecía en intensidad, amenazando a cada instante
hundir la embarcación, privada hacía cuarenta y
ocho horas de su palo mayor, que, roto a cuatro pies
de altura por encima del puente, no permitía izar
ninguna vela con que auxiliar el gobierno del buque.
El palo mesana se sostenía aun, pero era de temer
cercano el momento en que, falto de los obenques,
se cayera sobre el puente. Hacia la proa, el pequeño
foque, hecho pedazos, era de tal modo agitado por
el huracán, que sus sacudidas parecían detonaciones
de armas de fuego. No quedaba ya más vela que la
mesana, pronta a desgarrarse también, pues los
pobres muchachos no hablan tenido la suficiente
fuerza para quitar el último rizo, a fin de disminuir
su superficie. Si aquella vela se rompía, sería ya
imposible que el yate hiciera frente al viento, y las
olas, cogiéndolo por los lados, lo tumbarían de
seguro, yéndose irremisiblemente a pique, y sus
pasajeros desaparecerían con él en el terrible abismo.
Hasta entonces, ni una isla, ni un continente se
había visto al Este. Chocar con una costa es una
eventualidad terrible, sin embargo, esos niños lo
hubieran temido menos que a los furores de aquel
inmenso mar. Un litoral cualquiera, con sus escollos,
8