DOS AÑOS DEVACACIONES Dos años de vacaciones | Page 7
Dos Años de Vacaciones
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un timonel que gobernase en medio de aquella
tormenta? ¡No, no había más que niños! ¿Y cuántos
eran? Quince, contando a Gordon, Briant,
Doniphan y el grumete que ya conocemos. ¡Y en
qué circunstancias se embarcaron y por qué se
encontraban solos? Pronto lo sabremos.
Lo cierto es que, dado tal personal, no es de
extrañar que nadie a bordo pudiese decir la posición
exacta del Sloughi en medio de aquel Océano... ¡Y
qué Océano! El más grande de todos, el Pacífico,
que tiene dos mil leguas de anchura desde Australia
y Nueva Zelandia hasta el litoral suramericano.
¿Qué había sucedido? ¿La tripulación varonil del
yate habla desaparecido por efecto de alguna
catástrofe? ¿Piratas de la Malasia se habían
apoderado quizás de los marineros, no dejando a
bordo más que unos cuantos niños entregados a sí
mismos, no pasando el mayor de catorce años? Un
buque de cien toneladas necesita, por lo menos, un
Capitán, un contramaestre, cinco o seis hombres; y
de ese personal, indispensable para maniobrar, no
quedaba más que un grumete. Pero, en fin, ¿de
dónde venía ese schooner? ¿De qué paraje
austrolasiano, o de qué archipiélagos de Oceanía?
¿Desde cuánto tiempo estaba en el mar, y cuál era su
rumbo? Seguramente que aquellos pobres niños
podrían contestar a todas aquellas preguntas si
hubieran encontrado algún navío y el capitán les
preguntara el motivo de su aislamiento; mas por
desgracia no se divisaba ningún buque, ni siquiera de
los transatlánticos, cuyos itinerarios se cruzan en los
mares oceánicos, ni tampoco barcos del comercio,
de vapor o veleros, que Europa y América mandan a
centenares hacia los puertos del Pacífico. Y aunque
uno de esos buques, tan potentes por su máquina o
por su velamen, estuviera en aquellos parajes, le
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