DOS AÑOS DEVACACIONES Dos años de vacaciones | Página 67

Dos Años de Vacaciones www.infotematica.com.ar acompañase Gordon; pero el pensamiento de que sus compañeros no estuviesen bajo la vigilancia del americano, lo atormentaba demasiado. El día 15 por la noche, después de haberse asegurado de que el barómetro señalaba buen tiempo, Briant anunció a Gordon que partiría al día siguiente al amanecer. Andar una distancia de diez u once millas, ida y vuelta no era cosa que arredrara a un muchacho vigoroso que no temía a la fatiga. El día entero le bastaría seguramente para llevar a cabo la exploración, y el americano podía tener la seguridad de que volvería antes del anochecer. Briant partió, pues, al despuntar el día, sin que los demás tuviesen conocimiento de su marcha. Iba armado con un bastón y un revólver, por si encontrase alguna fiera, si bien es verdad que los cazadores no habían encontrado huella alguna de esos animales en sus precedentes excursiones. Briant no olvidó un instrumento que debía facilitar mucho su empresa cuando llegase a lo alto del promontorio: hablamos del catalejo de gran alcance y cuyos cristales eran de notable limpieza. Una cestita colgada de su cinturón encerraba algunas galletas, un trozo de carne salada, una calabaza con agua y unas gotas de brandy, lo suficiente para almorzar y comer si algún percance retrasara su vuelta a bordo. El muchacho, andando a buen paso, siguió la curva de la costa, señalada en el límite de los arrecifes por una fila de plantas acuáticas, húmedas aun por las aguas de la bajamar. Una hora más tarde, dejaba detrás de sí el sitio en que Doniphan y sus compañeros cazaban las palomas. Estos volátiles no tenían nada que temer de él en aquel momento, porque no quería perde