DOS AÑOS DEVACACIONES Dos años de vacaciones | Page 44

Dos Años de Vacaciones www.infotematica.com.ar sus compañeros podían formarse una idea exacta de ello. En vano quisieron maniobrar para llevar al yate a los parajes neo-zelandeses; faltábanles los conocimientos necesarios para modificar su marcha, y carecían de la fuerza suficiente para colocar las velas. En esas críticas circunstancias, Briant, desplegando una energía muy superior a su edad, empezó a tomar ascendiente sobre sus compañeros; ascendiente que sufrió Doniphan como los demás. Y la verdad es que si ayudado por Mokó no llegó a conseguir que el yate tomara rumbo al Oeste, empleó al menos lo poco que sabía para mantenerla en condiciones de navegación. Olvidado de sí mismo, velaba noche y día, y sus miradas recorrían sin cesar el espacio buscando la salvación, sin dejar de echar al mar algunas botellas encerrando un documento relativo al Sloughi, que, aunque débil recurso, sin duda no quiso descuidar por si daba resultado. Los vientos del Oeste empujaban siempre al yate a través del Pacífico, sin que fuera posible arreglar su marcha ni disminuir su velocidad. Ya saben nuestros lectores lo que sucedió. Algunos días después que el schooner salió del golfo Hauraki, se levantó una recia tempestad, que durante dos semanas aumentó extraordinariamente en ímpetu y dio por efecto que, asaltada la goleta por olas monstruosas y expuesta al peligro de destrozaras muchas veces si no hubiera estado sólidamente construida, encalló en una tierra desconocida del Pacífico. Y ahora, ¿cuál sería la suerte de aquellos colegiales náufragos, a mil ochocientas leguas de Nueva Zelandia? ¿Por dónde les llegarían los socorros de que tanto habían menester? Porque sus 44