DOS AÑOS DEVACACIONES Dos años de vacaciones | Page 15
Dos Años de Vacaciones
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Este los contornos de una costa. ¿No se
equivocaba? Nada más difícil de reconocer que esas
vagas líneas que se confunden con tanta facilidad
con pequeñas nubes.
-¿Tierra? preguntó Briant.
-Sí, replicó Mokó; tierra al Este.
E indicaba un punto del horizonte, si bien algo
oculto por los vapores de la madrugada.
-¿Estás cierto de ello? preguntó Doniphan.
-¡Sí... sí... ciertísimo!... respondió el grumete. Si la
niebla se despeja un poco, mirad bien allá... hacia la
derecha del palo de mesana... ¡Mirad... mirad!...
La bruma, que empezaba a aclararse,
remontándose a las zonas superiores, dejó que la
vista se extendiera sobre el Océano en un espacio de
varias millas delante del yate.
-¡Sí, es la tierra... la tierra!... exclamó Briant.
-¡Y una tierra muy baja! añadió Gordon, que
acababa de observar con más atención el litoral.
Esta vez no había que dudarlo. Una tierra,
continente o isla, se dibujaba a cinco o seis millas en
una ancha parte del horizonte. Con la dirección que
llevaba, y de la que la borrasca no le permitía
apartarse, el Sloughi llegaría en menos de una hora;
mas era de temer que se destrozara al llegar, sobre
todo si las rompientes le detenían antes de abordar.
Pero los pobres muchachos no pensaban en eso; esa
tierra que tan inopinadamente se ofrecía a su vista,
les parecía de segura salvación.
En aquel momento, el viento se puso a soplar
con más violencia; el Sloughi, llevado como un
pluma, sé precipitó hacia la costa, que se dibujaba
como un rasgo de tinta negra sobre el fondo
blancuzco del ciclo. Avanzando algo el buque, pudo
observarse que en segundo término se elevaba un
acantilado, cuya altura no excedería de ciento
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