Ahora veamos otras de las zonas erógenas que son extremadamente
poco explotadas por los hombres, que desconocen lo que pueden
lograr si se concentran en la estimulación de estas zonas.
Si desarrollas la capacidad de, por un momento, olvidarte de la
vagina de tu mujer y concentrarte en estas zonas, ella te lo
agradecerá. Además, el sexo no será tan monótono y ambos
podrán experimentar nuevas sensaciones.
El cuello: En las mujeres, muy sensible. Lo que puedes hacer con el
cuello de una mujer es infinito. Es ideal para masajearlo, besarlo,
olerlo, respirarle, lamerlo, etc. Es ideal concentrarte en el cuello al
comienzo de la relación sexual, aunque puedes volver a él cuando
quieras, además, es una zona que está siempre a tu alcance.
Recuerda siempre comenzar lentamente y rozando a tu mujer, en
este caso su cuello, para luego, después de unos minutos, aumentar
tu intensidad a medida que ella se va excitando.
Orejas: Pocos hombres saben esto, pero los que lo hacen, saben
cómo sacarle provecho. Las orejas son otra zona erógena importante
de las mujeres, ya que están constituidas por muchos nervios que
maximizan la sensibilidad y el placer.
Te servirán para susurrarle al oído, pasarle los labios suavemente, besar
y a veces morder sutilmente si tu pareja lo disfruta.
Domina tu Orgasmo – Programa Completo