DIáLOGOS. Mujer e Igualdad Jan. 2014 | Page 26

En una noche de invierno, Sonia se dedicaba a robar a la gente mientras hacía que pedía y, cuando la gente sacaba el monedero para darle algo de dinero, Sonia se lo quitaba. Esa misma noche creo que pudo llegar a hacerlo trece veces, y a personas mayores, sobretodo.

Tenía un grupito de amigas que se dedicaban a lo mismo... ,y lo hacían todos los días de la semana menos los domingos, no sólo porque ellas querían, que también, sino porque sus maridos las obligaban a ello, y, si no, las maltrataban, las pegában, las humillaban,de tal foma, que no les quedaba otra que obedecerles, y acataban sin rechistar sus órdenes.

Una noche de invierno, Sonia tuvo un deliz, intentó robar a un agente, que iba de paisano, que corrió trás ella hasta que la cogió. Esa misma noche se la llevaron a los calabozos y, claro, no dijo nada de las órdenes que recibía porque, quisiera o no, temía más al marido. Natural, después de tantas palizas era normal.

La detuvieron. Tres días encerrada. Tras los tres días la llevaron al juez. El calabozo no se le hizo tan difícil porque allí había una chica, de raza negra, que dió la casualidad que se dedicaba a lo mismo. Tenía todo el cuerpo lleno de marcas y los brazos llenos de heridas. Sonia casi se sintió afortunada. Cuando Sonía entró en el calabozo, vió a María que lloraba,

Sonia