En la Riviera Maya los hoteles son algo más que tres piscinas y un club infantil. Las zonas de baño son tan numerosas y extensas que cada día será como estar en un lugar diferente. La animación es constante, hay juegos a todas horas y las risas inundan el ambiente. Y si nos cansamos de tanto nadar y jugar podemos descansar en una hamaca junto a la playa, con el sonido del mar, a la sombra caribeña. No hay un plan mejor.
Hablando de playas, ¿qué niño no desea jugar con esta arena tan blanca y fina? ¿qué niño no desea saltar las olas de un mar cuya temperatura ronda los 25 grados? Deseo cumplido.
Pero hay otro lugar para el baño que solo se da en esta parte del mundo: los cenotes. Un pozo de agua dulce creado por la erosión de la roca caliza, con grandes túneles subterráneos repletos de peces de colores.
¡¡Es algo enigmático!!
Divertydoo Magazine - JULIO 2017 - 9