En mi mente y en mi corazón para toda la vida.
Desde muy pequeña, o desde que tengo memoria, siempre había querido
tener otro hermano, en ese entonces ya mi mamá había traído a un pequeño
niño a este mundo con el cual pasó muchas tristezas, él había nacido a los 6
meses no estaba bien formado y presentaba problemas en su cuerpo, los
médicos tan fríamente le decían a mi mamá que él no viviría, que perdiera
las esperanzas porque él iba a morir.
En ese hospital, cada minuto pasaban las enfermeras con muchos niños
muertos en sus brazos, mi mamá no estaba bien emocionalmente, es un golpe
muy fuerte ver que tu hijo está entre la vida y la muerte y lo único que te
queda a ti son las esperanzas, la fe. En aquel momento mi madre me cuenta
que era una habitación grande demasiado fría y solitaria, que como podía
tenía ella que pararse de la cama a las 6 de la mañana para poder darse un
baño, con agua muy fría, y con tan poca fuerza sin que nadie le ayudara,
tenía que colocarse la bata sola, y ella recién operada, ya que cuando nació
mi hermano, tuvieron que hacerle cesárea, ella me cuenta que todos allá
eran tan fríos a la hora de comunicarse con ella, eran hombres y mujeres
desalmadas, como si no tuvieran sentimientos.
Días después, le dieron la noticia a mi mamá que mi hermano se salvaría, pero
que hubo complicaciones, ellos dicen que se le pegó la matriz a la cabeza y
que tuvieron que cortarla, a causa de eso, él tiene ahora una gran cicatriz
en su cabeza. Mi mamá en ese momento no les creyó, es el día de hoy, y ella
piensa que fue error de los doctores y no una causa natural. Todo iba