No he encontrado a nadie desde entonces que me dé la calma que me falta,
el placer y las locuras que me dio él en su momento, he conocido a mucha
gente y cada persona a su manera han sabido hacerme reír, pero al día de
hoy me importa más una sonrisa que el placer de una carcajada. Llámame
loca o chica desquiciada, pero me importan más las cosquillas que van por
dentro, que me acaricien la piel para intentar ruborizarla.
Autor: El rosa pasó de moda