Desnuda el Alma
Esta vez, déjame contarte una pequeña historia, no pienses en nada. Deja la
mente en blanco y sólo escúchame. Vamos a hacerlo diferente. Vamos a
hacerlo como yo quise que fuera. Vas a imaginar conmigo cómo nunca quise
que acabara. Y cómo ahora sólo quedan letras impregnadas en un folio vacío
y una voz quebrada que sólo quiere recitarte. Sólo me he enamorado una
vez, y por desgracia cuando lo estuve, o no me di cuenta, o mi inconsciente
era demasiado ingenuo para aceptarlo.
Yo he sido siempre de tener un prototipo de persona, la típica persona que
idealizas como perfecta a tus ojos, sin saber, que, al enamorarme, ese
prototipo se iría completamente a la mierda, porque sólo necesité el mismo
contacto visual y una noche de conversación. Siempre me pregunté qué se
siente cuando uno está enamorado, si es verdad eso que dicen de las
mariposas, de las abejas asesinas o del zoológico de dinosaurios en el vientre.
Si, el amor es ciego o si pierdes la cabeza. ¿Sinceramente?, es verdad, pero
cada uno lleva su propia locura a su manera. Mi manera fue de todo, menos
la adecuada. Mis inseguridades, mis miedos, mis celos y mi negatividad, se
encargaron de echar de mi vida, al único amor que había tenido hasta
entonces y a la única persona que casi supo el caos que guardaba yo por
dentro. No fue fácil despedirme, aunque yo siempre he sido de fingir qué se
siente. Debo admitir que no dolió, que al principio fue como si no hubiera
ocurrido nada, como si estuviera en una pesadilla y supiera que voy a
despertar. ¿cuándo vino la hostia? Cuando vi que no volvía. Que pasaban los
días y que su “Adiós” iba tan en serio que se acababa de convertir en una