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Se considera adicción a alguna conducta que deje de lado o repercuta en nuestras actividades diarias, es decir, que se deje de hacer las actividades cotidianas por estar haciendo algo que nos desvíe de nuestras actividades, además de que La Sociedad Americana de Medicina Adictiva (ASAM por sus siglas en ingles) definió a la adicción como una enfermedad caracter- izada por cambios biológicos en el cerebro, y la adic- ción a la pornografía no es una excepción. Hay diferentes debates en definir ese gusto excesivo por la pornografía, mientras algunos la consideran como una adicción, otros la ven como una compulsión. La pornografía no es mala, ¡AL CONTRARIO! Se ha demostrado que ver porno de vez en cuando ayuda a estimular el cerebro, enriquecer la moti- vación y la imaginación y poner en práctica con la pareja aquellas posiciones sexuales o fantasías que 1 ¿Dónde quedó mi vida social? Comienzas a excluirte de tus amigos, de las reuniones, de tu familia, de todas aquellas perso- nas con las que pasabas momentos agradables, pierdes completamente la noción del tiempo y las excusas para salir con alguien nunca acaban. sólo se ven en el porno en acción (Y sí, no está mal que saques ese macho alfa o ese bombero sexy que tienes dentro). Lamentablemente, algunas personas abusan de ver porno a todas horas, en la casa, escuela, traba- jo, es más, prefieren quedarse a ver porno un viernes por la noche que salir de fiesta con los amigos y en situaciones más críticas, ponen en riesgo la relación en pareja. Si tu situación es ésta, probablemente te encuentres en un problema. La pregunta principal a este problema es... ¿Cómo sé que tengo una adicción o no?, la única for- ma de darse cuenta es en el tiempo que se le dedica a la pornografía, todo depende de qué manera y en qué situaciones la veas. A continuación te daremos algunas conductas que te puedan orientar para saber si tienes o no una adicción a la pornografía. 2 3 4 Comienzas a ser todo un “Teniente” en la cama ¿Sentimientos? No eres tú… es tu físico Te comportas como todo un patán en sólo pensar en sexo y en el físico de tu pareja, dejando a un lado los sentimientos que hay en la pareja, donde las palabras cursis ya no son la base de la relación y las palabras rudas son tu motor diario. Al parecer comienzas a criticar todo acerca de tu pareja, en especial su físi- co, pretendes tener por novio a todo un erudito griego con una herra- mienta de 20cm, cuando no es así. Hay que saber separar la realidad con la trama de una película porno. Empiezas a ser más dominante y exigente con tu pareja al momento de tener relaciones sexu- ales, empiezas a querer realizar posiciones y prácticas que en tu vida te habías imaginado y no tomas a consideración la opinión de tu pareja. 61