Después del amor Después del amor | Page 6

Era el día de San Valentín. Se miró frente al espejo. Le gustaba lucirse sexy. Se había pintado en diferentes colores cada uña y lucía un nuevo peinado que le habían hecho en la peluquería, como el que llevaba la cantante de su grupo favorito. Había sacado del ropero el vestido rojo de minifalda que solía ponerse cuando iba a bailar con su novio y se lo estaba probando con sus tacones nuevos. Se veía bien guapa y lo sabía. Así que decidió hacerse unas fotos con su móvil para colgarlas en su red social favorita para que la viesen sus amigos. Al fin y al cabo, no había cambiado su foto de perfil desde hace muchos meses.

Subió las fotos y las respuestas no tardaron en llegar. ¡Qué guapa estás! ¡Bellísima! ¿Me prestas tus aretes? ¡Te ves mejor que nunca! Ochenta comentarios en una hora de parte de los amigos y de la familia. Por unos instantes se sintió la chica más bella del mundo.

Su novio, encolerizado, irrumpió en su cuarto. " ¿Se puede saber qué haces?" "¿Cómo te atreves?"le gritó, mientras le agarraba el brazo, la sacaba de su cuarto y le empujaba al sofá del salón de la casa que compartían. "¿Acaso mi chica es una zorra para que se muestre así a todo el mundo?", espetó.

"¡Pero si no hacía nada malo…!" intentó decir ella, con el miedo reflejado en su rostro y voz temblorosa, "¡tan sólo quería…!". No la dejó acabar..."¡vas a aprender a respetarme!", le gritó mientras la abofeteaba.

Nunca más volvió a lucir el vestido rojo. Los zapatos nuevos se encontraron días después cuando unas amigas, preocupadas, fueron a la casa a buscarla porque en varios días no habían tenido más respuestas a sus posts..

El vestirnos sexy no es ni debe nunca ser considerado una excusa para golpear o violar a una mujer. La responsabilidad no es de la persona que recibe el abuso sino del agresor, mayoritariamente masculino. Y él mismo es el resultado penoso de un patrón cultural, heredado de generaciones, que dice que los hombres tienen derecho a controlar a las mujeres. Estos mismos patrones insinúan que una mujer, una vez pasada la etapa en la que conquista a su hombre, debe dejar de ser atractiva para otros – para no provocar los peligrosos celos. Pero no tenemos que aceptar esos patrones en nuestras vidas. Podemos cambiar nuestra forma de ser, perder miedos y ganar libertad tanto hombres como mujeres. Eso es lo que pasa cuando decimos: