DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Página 562

Salvador Borrego batalla mecanizada de los japoneses ocurrió en Malaca, con 150 tanques. Esto correspondía, por ejemplo, a ataques de exploración en el frente rusogermano. Los norteamericanos no tuvieron necesidad de usar contra el Japón ni una sola división blindada, en tanto que lanzaron 16 blindadas contra Alemania, además de las fuerzas acorazadas inglesas, francesas y soviéticas. Otra de las mayores batallas del Pacífico fue la de la isla de Okinawa, antesala de Tokio, y también resulta insignificante comparada con las batallas de Europa. Ciertamente los japoneses pelearon con fanatismo suicida, pero sus contingentes y su equipo eran reducidos. En Okinawa lanzaron a la lucha hasta el personal de sus servicios divisionarios, y sin embargo, el total de combatientes fue de 114,400 hombres. Con la muerte de Hitler y el desplome de Alemania, consumado el 7 de mayo (1945), toda remota esperanza de triunfo desapareció para el Japón. A partir de entonces sólo prosiguió la lucha mientras procuraba condiciones mejores de paz. Su empeño de lograr algo mediante la prolongación de la resistencia se frustró el 6 de agosto. Mientras una confiada muchedumbre presenciaba en Hiroshima el vuelo de dos aviones norteamericanos que al parecer eran de observación (supuesto que las alarmas no habían sonado), la primera bomba atómica utilizada en guerra estalló sobre sus cabezas, en el aire, y 70,000 habitantes perecieron en una pira gigantesca cuyo humo era visible a 280 kilómetros de distancia. Otros 160,000 quedaron heridos, de los cuales 130,000 murieron tras larga agonía o por complicaciones. En total la ciudad tenía 320,000 habitantes. Dos días más tarde Rusia declaró la guerra al Japón. Veinticuatro horas después una segunda bomba atómica (equivalente a 20,000 toneladas de TNT) arrasó Nagasaki. Al día siguiente Japón capituló in-condicionalmente. Pese a que el general Yamashita y siete más fueron ahorcados, Japón no sufrió una paz tan dura como la impuesta a Alemania. En apariencia esto era otra paradoja incomprensible de la guerra, ya que durante muchos años Japón alentó odio contra el pueblo norteamericano, en tanto que Alemania se esforzaba por mejorar su amistad con Estados Unidos y con la Gran Bretaña. Además, los japoneses habían atacado alevosamente a Pearl Harbor, en contraste con Alemania que durante más de dos años guardó discreto silencio ante las reiteradas provocaciones de Roosevelt. No obstante esas diferencias, Japón se libró de un desmantelamiento militar e industrial tan grande como el realizado en Alemania. El número de ejecutados y detenidos fue también incomparablemente menor en Tokio; el Emperador siguió en su trono; gran parte del personal oficial continuó manejando la vida japonesa, y después de poco tiempo el ejército nipón fue reconstruido. La razón de que los japoneses resultaran mucho mejor librados que los alemanes — pese a que éstos no agredieron aI pueblo norteamericano y aquéllos sí— fue que los japoneses no libraron una guerra ideológica contra los intereses del movimiento político 562