DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Página 507
DERROTA MUNDIAL
Ahora se trata sólo de ver quién es el que en esta lucha final aguanta más durante unos
minutos". El mariscal Walter Model, veterano de las campañas de Francia y de Rusia,
comandaba un grupo de ejércitos en el frente occidental, a cargo de Kesselring. Model era
uno de los pocos generales adictos a Hitler y tenía fama de optimista y tenaz. En los
sectores central y sur del frente ruso había conjurado crisis muy graves sobreponiéndose a
dificultades que otros juzgaban infranqueables. Al hacerse cargo de un grupo de ejércitos en
el frente occidental, luchó sin tregua y logró éxitos parciales, pero el 12 de abril se encontró
prácticamente sin recursos y se dio un tiro.
La muerte de Model marcó de hecho el final del frente occidental alemán. El general
norteamericano Patton pudo cruzar el río Elba y avanzar rápidamente hacia Berlín, pero
entonces una extraña orden dejada por Roosevelt lo hizo no sólo detenerse, sino regresar a
la ribera del río. Roosevelt y su camarilla habían querido que la URSS ocupara el corazón
de Alemania; así se garantizaría la permanente división del pueblo alemán y se sentarían las
bases para futuras maniobras en beneficio del marxismo israelita.
Mientras la política de Roosevelt inmovilizaba las fuerzas de Occidente en el río Elba,
los alemanes luchaban frenéticamente en el oriente de Alemania por detener el alud
bolchevique: "Mujeres que trabajan como negros, cavando fosas antitanques, dejando por
breves instantes la pala de punta para darles el pecho a los bebés; hombres de edad
avanzada olvidan las molestias que les imponen los años, trabajando de tal manera que las
gotas de sudor les corren por el cuerpo semidesnudo; y las muchachas reflejan en sus
rostros juveniles la más firme y severa decisión, pues saben muy bien lo que les espera si las
hordas rojas consiguen inundar toda esa región. Es un pueblo entero que se está de-
fendiendo en una lucha mortal. Si los pueblos occidentales pudiesen ser testigos oculares de
estos dramáticos hechos y del destino fatal que acecha, seguramente abandonarían s u frívola
relación con el bolchevismo, que se prepara para dar el zarpazo mortal a toda la cultura y la
civilización de un Continente".. (Versión del coronel Rudel).
A principios de abril (1945) los soviéticos acumulaban tanques, artillería y tropas en el
frente del río Oder para lanzar su ofensiva sobre la capital alemana, 60 kilómetros al
occidente. En algunos sectores los rusos efectuaban poderosos ataques. Según el Mayor von
Hopfgarten, los bolcheviques sufrían cuantiosas pérdidas, utilizaban contingentes poco
diestros y su moral no era muy alta, al grado de que sus regimientos de fusileros eran
relevados cada 72 horas. Hitler había establecido su cuartel general en el refugio de la Can-
cillería de Berlín y había ordenado un esfuerzo supremo al mariscal Schoerner y al general
Henrici para reforzar el frente antibolchevique, en el que 150 divisiones alemanas
grandemente sangradas se oponían a 500 divisiones soviéticas asimismo diezmadas.
(Comparando y compilando las investigaciones realizadas por diversas autoridades
aliadas puede formarse un cuadro de lo ocurrido en la Cancillería de Berlín en los
últimos días de Hitler. Las principales fuentes son el informe del capitán Michael A.
Musmano, jefe del tribunal de Nuremberg; la investigación oficial del Intelligence Service
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