DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 496
Salvador Borrego
Asimismo tuvo el lastre de la oposición de la mayor parte de sus generales, a veces
impalpablemente frustrando planes y a veces abiertamente manifiesta en atentados.
Muchas veces Hitler entró en pugna con especialistas cuya atrofiada visión panorámica
les impedía comprenderlo, y esa incomprensión la retocaban con fragmentarios
razonamientos científicos. Evidentemente el especialista es necesario. Pero la
necesidad de formar especialistas ha nublado la evidencia de que también se requieren
generalizadores, panoramistas que coordinen, inspiren y dirijan las actividades de los
diversos especialistas. Con frecuencia éstos son como caballos con tapaojos, capaces de
distinguir las más insignificantes briznas del camino sobre el cual corren, pero ignorantes
de cuanto ocurre a derecha e izquierda. El especialista opaca con su transitorio auge
presente la utilidad del que panoramiza. Ciertamente que cuando el panoramista carece
de inteligencia y profundidad de pensamiento sólo es "aprendiz de todo, maestro de
nada", mas cuando intuye los principios básicos —y tal era el caso de Hitler— llega a
sorprender a los profesionales en su propio ramo.
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Después de Moltke, Ludendorff y Hindenburg, el Alto Mando Alemán se congeló en
moldes de pureza técnica y se esterilizó con viejas normas y con puritanismo ético. Todo
era técnico y eficaz, pero faltaba el toque de panorámica grandeza que sólo puede
transmitir la llama del idealista y no la fría razón del especialista. El historiador británico
capitán Liddell Hart dijo al general alemán Manteuffel —ex comandante de un ejército
blindado— que Hitler parecía tener más originalidad, aunque menos conocimientos
especializados, que su Estado Mayor General, y Manteuffel estuvo de acuerdo en esto.
Manteuffel agregó que Hitler tenía más rapidez para reconocer el valor de las nuevas
ideas, de las nuevas armas y de los nuevos talentos; fue él quien dio a las fuerzas blindadas
su preponderancia sobre las antiguas tácticas. "Tenía —dijo— una personalidad magnética,
más bien hipnótica... Los que lo iban a ver empezaban a discutir sobre su propio punto de
vista, pero gradualmente se encontraban sucumbiendo ante la personalidad de aquél, y al
final de muchas ocasiones estaban de acuerdo, en oposición a lo que originalmente habían
intentado... Había llegado a tener un buen conocimiento de los escalones bajos de la
milicia, las propiedades de las diferentes armas, el efecto del terreno y del tiempo, la
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Aún ahora es lamentable ver que generales alemanes de sólida especialización en tal o cual rama
militar caminen a ciegas en cuanto se aventuran en otros terrenos. Es frecuente que en su
desconcierto no hallen nada positivo en el enorme sacrificio de sangre que realizó Alemania. Incluso
llegan al absurdo de deducir que la desgracia sufrida por su patria careció de orígenes
internacionales. Siguen buscando las causas de esa desgracia en tal o cual falla o defecto de Hitler.
No van al fondo del mundial conflicto ideológico. Y así privan de legítima bandera a sus dos millones
y medio de soldados muertos en el frente.
Además, numerosas editoriales que publican "Memorias" de guerra, invariablemente modifican
toda referencia a Hitler para desfigurar e infamar los móviles ideológicos de la contienda.
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