DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 482
Salvador Borrego
mayor parte de ellos en el frente soviético. El teniente Clostermann, de la escuadrilla de la
Royal Air Forcé que abatió a Nowotny, dice acerca de ese suceso:
"Esa noche, en el casino, su nombre se introduce a menudo en la conversación.
Hablamos de él sin rencor y sin odio. Cada uno de nosotros evoca los recuerdos a él
asociados, con respeto, casi con afecto. Es la primera vez que escucho una conversación de
este tono en la RAF, y también la primera vez que oigo expresar abiertamente esta curiosa
solidaridad existente entre los aviadores de caza, por encima de todas las tragedias y de
todos los prejuicios... Nuestro consuelo de hoy consiste en saludar a un enemigo valiente
que acaba de morir, en proclamar que Nowotny nos pertenece, que es parte de nuestra
esfera en la cual no admitimos ni ideologías, ni odios, ni fronteras. Esta camaradería nada
tiene que ver con el patriotismo, la democracia, el nazismo o la humanidad. Todos estos
muchachos lo comprenden esta noche por instinto. Y si hay quienes se encogen de hom-
bros, es que no saben, no son pilotos de caza"...
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El capitán Barkhorn, con más de 300 victorias en el frente soviético, fue otro de los
que participaron en las últimas luchas, junto con el general Galland, acreditado con más de
cien derribos. En varias ocasiones se había interrumpido la producción en serie de los
cazas de chorro y sólo unos cuantos entraban en la lucha, pero llegaron a provocar alarma.
Los pilotos aliados reportaban que eran atacados por "sombras" desde gran distancia, y que
sus aviones ardían en cuanto eran tocados por el proyectil-cohete R-4M que los alemanes
empezaban a usar. El general Spaatz, comandante de los bombarderos americanos,
informó que sería imposible proseguir la ofensiva durante mucho tiempo.
Entre el 22 de febrero y el 26 de marzo, las pérdidas de las aviaciones aliadas subieron
alarmantemente a 7.5 aparatos (muchos de ellos tetramotores) por cada avión alemán
abatido, según la investigac ión del profesor O. P. Fuchs, experto de la Comisión Norteame-
ricana de Aeronáutica.
Pero ya era demasiado tarde para que el Me-262 cambiara el curso de la guerra.
Muchas de las plantas en donde se producía estaban siendo capturadas por el avance
aliado. El 4 de abril apareció también en combate el Heinkel 162 ("caza del pueblo"). En
sólo 6 minutos ascendía a 6,600 metros y desarrollaba 840 kilómetros por hora. Se había
proyectado construir miles de estos aparatos en unas cuantas semanas, pero ya no iba a ser
posible lograrlo. Potencialmente, la Luftwaffe seguía así a la cabeza en calidad, pero su
oportunidad. había pasado por estrecho margen y la guerra tocaba a su fin.
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Durante toda la guerra hubo las siguientes marcas extraordinarias de pilotos aliados: teniente
coronel John C. Meyer, americano, 24 derribos en Europa: teniente Fierre Clostermann, francés, 33;
capitán J. E. Johnson, inglés, 38; mayor Richard I. Bono, americano, 44, en el Frente contra el Japón,
y coronel Alexander Pokryshkin, soviético, 67.
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