DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 474
Salvador Borrego
bate por Europa, que se sacrifica por Europa, con objeto de cerrar al Asia la ruta de
Occidente, exclamó Hitler con amargura. En su opinión, ni el pueblo inglés ni el de los
Estados Unidos querían esta guerra. Por consiguiente, si el cadáver alemán se incorporaba
para asestar un golpe fuerte al Oeste, los aliados, bajo la presión de su opinión pública,
furiosa por haber sido burlada, estarían tal vez dispuestos a concluir un armisticio con este
muerto que se portaba tan bien. Entonces podríamos volcar todas nuestras divisiones, todos
nuestros ejércitos, sobre el frente del Este y liquidar en unos meses la espantosa amenaza
que pesaba sobre Europa. Después de todo, Alemania llevaba casi mil años haciendo
guardia contra las hordas asiáticas y no iba a faltar ahora a este deber sagrado".
En octubre la industria aeronáutica contaba con suministrar 2,000 aviones de chorro
para la ofensiva de las Ardenas, pero a mediados de noviembre comunicó que por escasez
de materias primas sólo tendrían listos 200. La escasez de municiones y de combustible era
también desesperada y Hitler dispuso que la Organización Todt garantizara el
abastecimiento con camiones provistos de gasógeno. De trecho en trecho, en las carreteras,
deberían construirse depósitos de madera para alimentar a los camiones. Sin embargo,
estos preparativos no pudieron terminarse oportunamente y entonces se confió en que los
tanques alemanes, los paracaidistas y las tropas de infiltración arrebataran depósitos de
gasolina. Esta operación llamada "Greif" se encomendó a Skorzeny, pero fracasó porqué la
víspera los aliados capturaron a un oficial alemán que llevaba los planos y se previnieron.
Rundstedt recibió el encargo de poner en ejecución el plan. "Descansa en vosotros —
dijo a sus tropas— un sagrado deber de dar todo hasta llegar a lo sobrehumano en nombre
de nuestra Patria y de nuestro Führer". Bajo la vigilancia de Rundstedt, los mariscales
Model y Dietrich coordinaban los ataques de los ejércitos panzer 5º y 6º y del 7º de
infantería.
Hitler intervino en todos los detalles y dispuso que la embestida se iniciara sin fuego de
artillería y que los reflectores alumbraran las nubes a fin de que en el campo hubiera cierta
claridad que permitiera a los atacantes infiltrarse entre las posiciones enemigas. Los
efectivos eran insuficientes y sólo se contaba con 800 tanques y los remanentes de 24
divisiones. La mitad de los dos mil cañones disponibles no pudo entrar en acción por falta
de petróleo para su transporte. Únicamente se disponía de una quinta parte del
combustible necesario y se ordenó a las fuerzas blindadas que para su propio
abastecimiento capturaran depósitos del enemigo.
La ofensiva se mantuvo en secreto con un minucioso enmascaramiento: las cocinas
militares usaban carbón para no producir humo, los cascos de los caballos fueron forrados
de paja para no hacer ruido cerca del frente, de día algunos grupos marchaban hacia el
oriente a fin de despistar al enemigo y en la noche se concentraban hacia el frente
occidental. Sin embargo, el enorme agrupamiento dé tres ejércitos no pudo pasar
completamente inadvertido para los aliados. El servicio secreto del primer ejército
americano reportó el día 10 que los ejércitos alemanes 5º y 6º se estaban concentrando al
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