DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 452

Salvador Borrego Cuando los jirones del frente alemán se replegaron desde Normandía hacia el noreste de París, sus bajas en este solo sector, en menos de tres meses, ascendían a 400,000 hombres, 30,000 vehículos, 3,500 aviones, 2,300 cañones y 1,300 tanques. (Por cierto que con motivo de la recaptura de París se escribió una novela, según la cual Hitler ordenó que toda la ciudad fuera incendiada antes de evacuarla, y luego habló por teléfono preguntando: "¿Arde París?" Últimamente se hizo una película con el mismo tema, retocado como "historia". El general Walter Warlimont, subjefe del Estado Mayor General alemán en 1944 dice que Hitler jamás ordenó incendiar París y que esto puede comprobarse en los archivos capturados por los aliados. Sus directivas se referían sólo a la destrucción de puentes de uso militar, cosa que no configuraba ningún acto terrorista). TRANSFORMACIÓN DE LA FLOTA SUBMARINA Mientras que en los bombardeados astilleros se trabajaba afanosamente en la construcción de una nueva flota submarina con naves de inusitada eficacia, los modelos antiguos se consumían en el Atlántico luchando contra las flotas aliadas. Las armas antisubmarinas se habían perfeccionado, entretanto, y los aliados pusieron en acción los siguientes recursos: 1) Detectores que flotaban en las olas y delataban la proximidad de los sumergibles para que los bombarderos se dirigieran contra ellos. 2) Minas a diversas profundidades, cerca de la costa inglesa, que estallaban al aproximarse el sumergible. 3) Cargas de profundidad más potentes, cuya explosión podía causar graves daños a 50 metros de distancia. 4) Boyas acústicas que emitían ruidos de hélices y ondas de detectores para que los submarinos creyeran que se aproximaban muchos barcos (esto como guerra de nervios). Todo esto a la vez que mil quinientos aviones y tres mil embarca- ciones continuaban a caza de sumergibles. Las pérdidas de submarinos alemanes fueron en 1944 más altas que el año anterior. Definitivamente había pasado ya la época de las naves lentas bajo el agua que en poco tiempo necesitaban subir a la superficie para que trabajaran sus motores diesel y se volvieran a cargar sus acumuladores eléctricos. La Batalla del Atlántico se volvió tan difícil para los sumergibles que en abril se dio el siguiente hecho: el U-66 del subcapitán Seehausen buscaba al petrolero-submarino U-488 para ser abastecido, pero en ese momento éste era bombardeado y hundido; el Mando Naval ordenó entonces al U-515 del comandante Henke que acudiera a darle petróleo al U-66, pero en el camino fue destrozado por otro bombardeo cerca de las islas Azores. Luego se radiaron órdenes al U-68 del capitán Lauzemis a fin de que diera petróleo al U- 66, pero Lauzemis ya no contestaba. Por último, se hizo contacto con el U-188 del comandante Luedden a efecto de que auxiliara al submarino sin combustible del subcapitán Seehausen, pero para entonces éste ya había, sido hundido por el enemigo... Entretanto el comandante Henke, del U-515 hundido cerca de las Azores portador de la 452