DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Seite 322

Salvador Borrego tiera a no ser una amenaza para el mundo. Pero Roosevelt y su camarilla judía impidieron que eso se hiciera. El comandante norteamericano George Racey Jordán sirvió en 1942 como oficial de enlace entre el ejército estadounidense y el ejército rojo, y revela.que en ese año comenzaron a suministrarse materiales para que los soviéticos hicieran una pila atómica. Dice que además frecuentemente llegaban a Estados Unidos aviones soviéticos que car- gaban gran cantidad de planos y estudios secretos de la industria militar norteamericana. Alger Hiss —el judío posteriormente procesado como espía bolchevique— era bajo el régimen de Roosevelt uno de los principales proveedores de los soviéticos. El comandante Racey Jordán quedó frecuentemente sorprendido al ver que la Casa Blanca entregaba a los rojos informes confidenciales que los diplomáticos americanos habían enviado a Roosevelt, acerca de los rusos. Agrega que "esperando despertar interés en lo que a mí me parecía una violación pérfida de la seguridad de los Estados Unidos" denunció tales hechos en la Secretaría de Estado, pero sólo obtuvo la sorprendente respuesta de que "los oficiales que llegaban a ser demasiado oficiosos corren el peligro de que se les envíe al Pacífico del Sur". 141 En esa forma los influyentes israelitas de la Casa Blanca, traicionaban a los funcionarios americanos que se interesaban por la suerte de su patria. No en balde en las escuelas soviéticas se loaba a Roosevelt... En abril (1942) llegó a Moscú el nuevo embajador americano, William Standley, y prometió que el frente ruso recibiría la mayor parte del esfuerzo bélico norteamericano. Tres meses después regresó al Kremlin Harry Hopkins, enviado de Roosevelt, para acrecentar la ayuda y estudiar si el "hundimiento ruso" era inminente, en cuyo caso debería violentarse la invasión de Europa Occidental. Poco más tarde también acudió Churchill a reconfortar a Stalin: en sus "Memorias" dice que cuando le anunció que no podría haber invasión de Europa en 1942, el rostro de Stalin se ensombreció. "Dijo que no había en Francia ni una división alemana de algún valor. Le repuse que había 25, nueve de las cuales eran de primera línea. Se contentó con mover la cabeza". La actitud de Stalin fue tan despectiva que Churchill estuvo a punto de suspender su visita y regresar a Londres antes de lo planeado. La ayuda en abastecimiento y equipo para el ejército rojo era enorme, pero Moscú exigía más. El general Marshall (Jefe del Estado Mayor General de Estados Unidos) estimó esa ayuda en 20,000 millones de dólares, tan sólo por lo que se refiere a la cooperación norteamericana, y calculó que equivalía a "558 divisiones blindadas o a 2,000 de infantería". ("La Victoria en Europa"). 141 Cómo conoció Rusia el Secreto de la Bomba Atómica.—Comandante George Racey Jordán y Richard L. Stokes. 322