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británico y pudieran sumergirse oportunamente. Aseguraban que el "Metox" no emitía
ondas que pudieran delatar la posición del propio submarino. A gran prisa, pues, comenzó
a hacerse esta nueva instalación. Y como las primeras pruebas parecieron satisfactorias, fue
dotándose de "Metox" a todas las naves, sin sospechar el peligro mortal que eso entrañaba.
Doenitz lamentaba una vez más que el esfuerzo para acrecentar la flota submarina
hubiera sido tardío; él había propuesto que para 1939 hubiera 300 submarinos, en vez de
27, pero el jefe de la Armada, Raeder, tenía cierta inclinación por las grandes unidades de
superficie, en tanto que Hitler estaba empeñado en evitar toda disputa con la Gran Bretaña
y en dedicar la mayor parte de sus recursos a la lucha contra el bolchevismo. En 1942 había
ocasiones en que sólo 19 sumergibles se hallaban en combate porque los demás estaban
siendo reparados o se hallaban en tránsito a sus bases.
El capitán de navio Miles R. Browning, de la marina de guerra de Estados Unidos,
dice en "La Guerra de Submarinos": "Es evidente que de no haber sido por la ayuda y los
esfuerzos de los Estados Unidos en el momento oportuno, Alemania hubiese derrotado a
Inglaterra en 1917 y otra vez en 1941-1942... La Gran Bretaña estuvo tan cerca del
desastre que en cierta época de 1942 sólo disponía de una reserva de comestibles para tres
semanas". (Necesitaba importar diariamente cincuenta mil toneladas de víveres). El capitán
Browning se extraña de que al principiar la guerra en 1939 Alemania tuviera tan pocos
submarinos; dice que de haber concedido más importancia a esta arma "cabe poca duda de
que hubiera ganado la guerra europea antes de finalizar el año de 1941".
El desconcierto de Browning se debe a que no toma en cuenta que Hitler no
preparaba ni deseaba una guerra contra la Gran Bretaña. Y por tan to sus preparativos en el
mar eran casi nulos, comparados con los esfuerzos que realizaba para erigir un ejército que
pudiera combatir contra las masas soviéticas.
.
Las afirmaciones del capitán de navio Browning se basan en que las pérdidas de barcos
aliados siguieron excediendo a las construcciones en un 250 por ciento, durante 1942.
Mensualmente más de cien buques eran hundidos: 108 en agosto, 98 en septiembre, 93 en
octubre, 117 en noviembre. Además de las enormes bajas padecidas por !a flota mercante,
la flota de guerra inglesa llevaba perdidos hasta 1942 un total de 5 acorazados, 4
portaaviones, 15 cruceros, 68 destructores y 37 submarinos, aparte de otras muchas
unidades averiadas. Inglaterra pudo sostenerse a duras penas gracias a los centenares de
barcos y a los cien millones de toneladas de municiones, comestibles y materias primas que
le había comenzado a enviar Roosevelt desde dos años atrás.
1942 fue el año en que más combates ganaron los submarinos. Echaron a pique cientos
de naves aliadas que conducían tanques, cañones, proyectiles, bombas y aviones para todos
los frentes. Se apuntaron el hundimiento de barcos que desplazaban en conjunto seis
millones 250,000 toneladas, o sea el triple que el año anterior. Los tetramotores de la
Luftwaffe, las minas y los barcos corsarios echaron a pique un millón 456,000 toneladas
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