DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 308

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Salvador Borrego
carbónico dentro de la nave y aportando de tiempo en tiempo nuevas raciones de oxígeno, en tanto que el fuego enemigo estremecía la nave.
A veces ocurrían desesperadas luchas a gran profundidad. Por ejemplo, el U-126, del teniente Bauer, fue dañado en el Atlántico del Sur y se precipitó sin control hasta 240 metros bajo la superficie. Cuando ya todos esperaban que la terrible presión resquebrajara a la nave, la caída pudo ser detenida, se reparo la avería y lentamente volvieron a emerger. En otra ocasión el U-333, del teniente Cremer, fue averiado y se desplomó a pique frente a la costa de Florida, hasta que llegó al fondo, no demasiado profundo para que la presión aplastara al sumergible. En esas condiciones se trabajó durante horas para reparar la avería y salir a flote.
La moral, sin embargo, no decaía. Sintomático del espíritu de los submarinistas fue la nota-testamento que había dejado a sus compañeros el comandante Rolf Muetzelburg, uno de los " ases " muertos en septiembre. " Dimos gustosamente nuestras vidas por la grandeza de Alemania, por los que nos sustituyen y. por vosotros que vivís "...
Ante las crecientes bajas, Doenitz apremiaba a los inventores. El nuevo torpedo Pi-2, más eficaz para destrozar las quillas de los buques, y otro que corría en zigzag, fueron, puestos en acción. El profesor Walter experimentaba un nuevo combustible de superóxido de hidrógeno y planeaba nuevos sumergibles que corrieran 38 kilómetros por hora bajo el agua, en vez de 13, pero se quejaba de no haber contado con todo lo necesario para terminarlos en 1942.
El Fw 190 representó uno de los máximos logros de la tecnología de combate.
Bajo el apremio de Doenitz, el mismo profesor Walter inventó el " Schnorkel ", un tubo con
válvula automática que permitiría a los motores Diesel respirar bajo el agua. Esto aliviaría la situación en un futuro próximo. Pero a la vez urgían nuevos submarinos más rápidos, que pudieran escapar a sus perseguidores, y algo que contrarrestara el misterioso sistema británico de detección. A este respecto algunos técnicos propusieron un receptor llamado " Metox11” para que los sumergibles escucharan las señales del detector