DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Seite 303
DERROTA MUNDIAL
Por consiguiente, fuera del frente soviético —cosa que significaba en 1942 una
enorme ayuda para el ejército rojo— luchaban o estaban inmovilizadas 73 divisiones
alemanas (1.095,000 combatientes); 3,300 aviones de guerra; más de 2 millones de
personas en las defensas antiaéreas y otros cientos de miles de peritos en diversos
servicios, tales como la Marina, el abastecimiento de las tropas, el contraespionaje, etc.
Esto demuestra que era impropio hablar de un "segundo frente". En realidad, Moscú
estaba clamando angustiosamente por un séptimo frente que disminuyera todavía más los
contingentes alemanes que operaban contra el ejército bolchevique.
Mucho se habló del esfuerzo soviético, del esfuerzo británico y del esfuerzo de otros
beligerantes. Mas ¿qué podría decirse del esfuerzo alemán que con una tremenda
inferioridad numérica y de elementos hacía tan penosa la lucha para esa gigantesca
coalición aliada?
En tierra, en el aire y bajo el mar, la lucha sobrepasaba todo cuanto se había visto en
la primera guerra mundial.
LA BATALLA DEL ATLANTICO: 7 MILLONES DE TONELADAS DE BARCOS
A PIQUE EN 1942
El frente marítimo alcanzó en 1942 una dramática intensidad. Inglaterra estuvo
entonces a un paso del desplome. Si permaneció en pie fue exclusivamente por la ayuda de
Roosevelt. Ni siquiera el frente comunista, con el enorme consumo de recursos alemanes
que hizo durante 1941, fue suficiente respiro para que. Inglaterra restañara sus heridas y
prosiguiera la lucha por sí misma.
Así lo sentía Churchill el 7 de diciembre de 1941, cuando sólo la entrada cabal de
Estados Unidos en la guerra lo hizo sentirse tranquilo. "Ningún americano pensará mal de
mí —escribe en sus Memorias— si proclamo que el tener a los Estados Unidos al lado
nuestro, era para mí la alegría más grande... Estando saturado y saciado con la emoción y
con la sensación (el día del ataque japonés a Pearl Harbor), me fui a la cama y dormí el
sueño de quien se encuentra salvado y agradecido".
Desde la época de paz Roosevelt se había esforzado por lograr que Occidente
entrara en guerra con Alemania antes que ésta atacara a la URSS. Su animosidad subió de
punto en vísperas de la invasión alemana a Rusia y ordenó que los barcos de guerra
norteamericanos acecharan a los submarinos alemanes para delatarlos a la flota británica. Y
días más tarde, en cuanto se inició el ataque alemán contra la URSS, Roosevelt ordenó a su
flota que atacara a los submarinos.
La guerra no declarada, en favor del marxismo, se volvía así más evidente. Cuando
el 7 de diciembre de 1941 Roosevelt aprovechó el momento psicológico de Pearl Harbor
para meter oficialmente a Estados Unidos en la guerra contra Alemania (que nada le había
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