DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 284

Salvador Borrego Alemania no había ofendido en lo más mínimo al pueblo norteamericano ni le había hecho la menor demanda que pudiera inquietarlo, y en cambio Roosevelt no cesaba de empujar al país a la contienda, sin la anuencia del Congreso ni de la opinión pública. Conocedor de la inconcebible conjura judía, Henry Ford se resistía a cumplimentar los pedidos de armamentos. 21 años antes había escrito en El Judío Internacional: "Bernard M. Baruch, judío, ha sido llamado el procónsul de Judá, el Disraeli americano. Súbitamente surgió del anonimato en 1915 y formó parte en la Junta de Asesores consejeros de la Casa Blanca. Entonces el Presiden te Wilson preparaba su reelección mediante la mentira de que mantendría a Estados Unidos alejado de la guerra. Baruch formó también parte del Comité de Defensa Nacional (1915) y de la Junta Industrial de Guerra... 125 Ni en la guerra ni en la paz el Presidente Wilson procedió por su propia cuenta. Tras de él estaba incesantemente Baruch, quien lo acompañó a París, a la Junta de la Paz. 30,000 millones de dólares costó a Estados Unidos la guerra, de los cuales 10,000 fueron prestados a los aliados. Toda esta fortuna la manejó Baruch. La organización del empleo de los capitales incumbió nominalmente a la Junta de Inversión de Capitales, a cuya cabeza figuró el judío Eugenio Meyer, hijo... Lo referente al vestuario del ejército estuvo controlado por Eisenmann, judío. El abasto del cobre, por Gudgenheim, también judío". Y la historia se repitió en 1941. El plan de movilización fue trazado por el judío Baruch, y el Presidente de la Junta de Distribución de Municiones fue Hopkins, el protector de las maniobras judías. Muchos norteamericanos advertían esa sospechosa ingerencia hebrea y el escritor Hugh S. Johnson denunció que nadie había elegido a Hop- kins para cargo alguno, no obstante lo cual su influencia era decisiva en el destino de Estados Unidos. El representante popular John W.Taber censuró acremente el 16 de marzo de 1942 la tortuosa política de Hopkins, pero éste continuó desamparando a los contingentes de McArthur en el Pacífico y encauzando todo el material bélico americano hacia la URSS. 126 Naturalmente eso se hacía con aprobación de Roosevelt. Mark S. Watson refiere que Roosevelt se hallaba preocupado por las victorias alemanas en Minsk, Smolensk y Kiev, y se mostraba "impaciente" por acrecentar la ayuda al ejército rojo. En este sentido apremiaba constantemente al Secretario de la Defensa. 125 Disraeli, escritor judío-inglés y Primer Ministro, tuvo decisiva influencia política en Inglaterra desde 1868 hasta 1881. 126 Cómo se originó el Programa de la Victoria de 1941. Mark S Watson, División Histórica del Ejército de Estados Unidos. 284