DERROTA MUNDIAL - EDICIÓN HOMENAJE AL AUTOR DERROTA MUNDIAL (Edición Homenaje) | Page 252
Salvador Borrego
Esa disyuntiva ayudó en Leningrado a conservar la moral de los defensores. La
temperatura descendió hasta 30 grados bajo cero y "en las fábricas los obreros comían grasa
de los cañones. Muchas familias enterraban a sus muertos en su casa, para seguir usando
sus tarjetas de racionamiento".
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Constantinov dice que "el vapor expirado posábase en las gorras, en los cabellos y en
las pestañas y las cejas, en forma de blanca escarcha, que muy luego se transformaba en
trocitos de hielo. En Leningrado alcanzaba la mortandad proporciones aterradoras; ya no
era posible dar sepultura a los cadáveres, que se amontonaban como leña en las calles”.
Un oficial alemán destruye una ametralladora
soviética. Varios civiles rusos presencian la escena.
Contra lo que entonces parecía, los alemanes no hicieron un esfuerzo final por
capturar Leningrado, que ya tenían ercado. Después de seis semanas de forcejeo con casi
todos los generales del Alto Mando, Hitler accedió a que su Plan Barbarroja fuera
modificado. Eso constituyó una infortunada decisión, según s e puso de manifiesto más
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Mi Informe Sobre los Rusos.—William L. White, periodista amencano.
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