Pronto con 14 añitos me compre mi primera guitarra eléctrica y como no, me decante por el metal y todas sus vertientes. Me convertí en un buen escuchador de música, e intenté sacarle música al instrumento lo cual hoy día sigo intentando. Y después de tocar en varias pachangas y alguno que otro grupo local, termine en la trastienda de mi colega Antonio alias Mike Donovan. La cosa fue que Antonio por aquel tiempo estaba formando una banda de heavy metal y había dado con un par de guitarristas que le gustaron mucho. Estos eran Narci y Godo. Pero por aquel entonces Antonio quería formar algo más elaborado y se enteró que mi hermano le pegaba a los teclados y me comento que quería reclutarlo. Se lo comenté a mi hermano y accedió. Antonio y yo éramos amigos de bastante tiempo atrás y ya tocamos juntos una temporada en Tasmania. Éramos bastante malos pero nos divertíamos y soñábamos.
En fin estos empezaron a ensayar y de vez en cuando me colaba por allí a verlos. Grabaron una maqueta pero necesitaban bajista ya que el que tenían era un chico que les echaba el cable. Poco a poco fueron probando bajistas hasta que un día Antonio me lo propuso y acepte. Ahí empezó todo( risas).
-Tu paso por Saurom nos dejó un buen sabor de boca, ¿ Qué puedes contarnos acerca de esos días?
-Juan Garrido: Te puedo decir que tuve la suerte de vivir lo más grande que un músico puede vivir y es ver como formas parte de un grupo de colegas que empiezan a construir desde lo más abajo un proyecto hasta que terminas dando forma a algo nuevo y original y vas viendo como ese trabajo a base de perseverancia va ganando enteros y la banda va progresando como músicos en estudio y en directo, hasta que llega la recompensa en forma de contrato discográfico.
Eso es lo más difícil pero a la vez lo más gratificante. Que sepas que el duro trabajo que has realizado con tus compañeros desde la nada, termine siendo reconocido
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Como te dije al principio para mí fue un orgullo vivir todo eso con tan magníficos compañeros, aprendí muchísimo de todo aquello y creo que a nivel de músico quede muy satisfecho con la experiencia. Pasamos maravillosos momentos, pero también alguno que otro malo. Con el paso del tiempo te das cuenta que teníamos tanto amor por el grupo que todos queríamos lo mejor para este y algunas veces inevitablemente había opiniones distintas respecto a algún que otro asunto. Pero eso es algo normal que siempre se ha dado y siempre se dará. Lo que quiero destacar sobre todo es haber tenido la fortuna de compartir un trocito de mi vida con tan grandes personas a las que siempre considerare como hermanos y sobre todo lo que me hace más feliz es ver como triunfan allá donde van con esa banda a la cual un día tuve el honor de pertenecer y aportar mi granito de arena.
- ¿ Alguno recuerdo de esos ayeres que quisieras compartirnos?
-Juan Garrido: Recuerdo con mucho cariño que era tan pobre, que el grupo con todo el esfuerzo del mundo me compró mi primer bajo de segunda mano para que tuviera la oportunidad de tocar con ellos, ellos tenían cuatro duros ahorrados y lo apostaron todo por mí, para que pudiera formar parte de la banda. Esto dice mucho de las personas con las que compartí tablas.
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