III. Camino en el bosque de Fontainebleau.
Monet, al pintar esta gran obra está condicionado todavía por el realismo, sin embargo, empieza a descubrir una nueva manera de representar la naturaleza. Es el comienzo de la pintura en plein air.
La pintura a mí, me parece sumamente hermosa, al no tener sobrecarga de imágenes e ideas, creo que es perfecta para el año en la que fue pintada, se pueden observar a simple vista, muchos árboles, árboles sanos y fuertes de un hermoso color verde, los árboles no son pintados tan sencillamente, si no que el pintor logra capturar hasta la tierra en dónde se encuentran enterradas las raíces. Entre los árboles, hay arbustos muy bien pintados ya que son todos diferentes, logra captar mucho mi atención las sombras que se pintan en esta obra, ya que las pinta tal y como las puedes ver en la vida real. Y justo en el medio de toda la vegetación, hay un camino, un camino plano y muy largo, digo que es muy largo por qué no se puede apreciar el final de dicho camino, si no que se ve cada vez más lejos hasta llegar al horizonte. El camino que pinta me gustó ya que no es una línea recta perfecta, sino que es un camino común y corriente, con malformaciones, y creo yo que Monet pinta el camino de tal manera representando que nada es perfecto en este mundo. "En 1863, Monet es un joven alumno en el taller de Gleyre. Pero las enseñanzas del maestro, tradicional y académico, no le satisfacen. Emprende así, junto con su amigo Bazille, un largo viaje por el bosque de Fontainebleau. Dónde Monet