Cuidados en juego- Nivel primaria nivel_primario_cuidados_en_juego | Page 128

Para complementar: La intervención de Gabriel Brener, Coordinador del Comité Pedagógico del Encuentro Na- cional “Voces y Sentidos” para Transformar la Secundaria, en la Usina del Arte, donde aborda la construcción en conjunto acerca de qué legalidades son posibles hoy, posibilidad de construir límites y acuerdos: http://www.transformarlasecundaria.org/gabriel-brener-autoridad-docente Guía para el cuidado y desarrollo del niño de 6 a 12 años 1 y 2, de UNICEF Uruguay: http://pmb.aticounicef.org.uy/opac_css/doc_num.php?explnum_id=35 http://pmb.aticounicef.org.uy/opac_css/doc_num.php?explnum_id=36 Mucho poquito nada, guía sobre pautas de crianza para niños y niñas de 0 a 5 años de edad, de UNICEF Uruguay: http://www.uniminuto.edu/documents/702814/0/Pautas+de+crianza.pdf/3c782eec-6ea6- 4f6e-bb8b-ae9d2a274756 Texto de apoyo Adultos responsables - Niños consumidores: legalidades posibles “Me dijeron que en el reino del revés Cabe un oso en una nuez Que usan barbas y bigotes los bebés Y que un año dura un mes”. María Elena Walsh Las formas de ser padres y referentes adultos fueron cambiando a lo largo del tiempo, desde lazos más distantes a vínculos más cercanos. Muchas veces queremos ser amigos de nuestros hijos, tratarlos de igual a igual. Pero, ¿qué efectos tiene ese intento de igualdad? En otro modelo de sociedad, la figura de la “ley”, como una instancia superior rectora del mundo y de la vida que establece qué se puede y qué no para todos por igual, funcionó efectivamente, pero en la actualidad esa figura cayó, entrando en crisis las figuras de la autoridad. Esto no implica que todo tiempo pasado fue mejor, cada época tiene sus límites y dificultades. No proponemos una mirada melancólica para este análisis, sino reflexionar acerca de sus atravesamientos, consecuencias y posibilidades de vincularnos hoy con lo que existe. En el caso de la institución de la familia, dejaron de tener la misma pregnancia y el mismo vigor las figuras del adulto que infunde temor, que castiga, que impone con seguridad y resolución sus términos y prescripciones de crianza. Estas figuras ya no forman parte del repertorio que tenemos los padres para vincularnos con nuestros hijos, no son modelos deseables que replicar o a los que identificarse. Los adultos, atravesados por las crisis e incertidumbres del mundo social, nos encontramos dudando y flaqueando frente a nuestros hijos. Aquejados de inseguridad, hoy los adultos -salvo en casos patológicos o ultraconser- vadores- carecemos muchas veces de garantías para sentirnos fuertes en ese lugar. 128